Agarrando -bien- el bastón

¿Quién no ha intentado cambiar su posición de brazos sin éxito alguno? Es como si tuvieran vida propia y escogieran la posición a su antojo… Se podría decir que nuestra posición de brazos cuando esquiamos surge de manera casi automática, es algo que está dentro de nosotros y que, por muchos ejercicios que hagamos, nos cuesta corregir (¡conozco bien esa sensación!) y siempre acabamos volviendo a nuestra posición original. ¿Y si el error no estuviera en los brazos? ¿Y si la solución radicase en algo tan simple como la forma de sujetar los bastones? Vamos a empezar esta temporada analizando un tema aparentemente sencillo, que no supone un gran esfuerzo técnico pero que en realidad es más importante de lo que parece: ¿cómo sujetas los bastones? Porque no se trata simplemente de agarrarlos; se trata de agarrarlos bien. Mi intención es que este artículo nos ayude a cambiar hábitos que tenemos muy automatizados, gestos que no son fáciles de corregir.

La importancia del agarre
Vamos a dar por sentado que llevamos la correa del bastón como Dios manda, tal y como se ve en las imágenes adjuntas. Si no es tu caso, es lo primero que debes modificar. Y entremos en el detalle: el 90 % de los esquiadores no agarra el bastón como en la foto. Hay quien afloja el dedo índice y hay quien afloja el meñique; es decir, ¡el bastón queda suelto! Puede ocurrir que lo agarréis bien en parado, pero en cuanto empieza la velocidad, soltáis de forma involuntaria los dedos. Esto en sí mismo no parece más que un fallo estético, pero la realidad es que este pequeño detalle provoca que nuestros brazos adopten esas posiciones tan graciosas a veces, como la típica postura de
croissant, ya que al no sujetar la empuñadura con todos los dedos (como en la foto), rompemos la cadena muscular muñeca- codo-hombro, haciendo que su movilidad se vea limitada y obligándonos a adoptar posiciones erróneas. Por el contrario, si agarramos la empuñadura con todos los dedos, apretando de una manera uniforme (¡pero sin estrangular el bastón!), respetaremos la movilidad de nuestro tren superior, que obedecerá a nuestros deseos de colocarse en una posición cómoda y natural.
Incorrecto
Veamos cómo afecta algo tan sencillo como la forma de agarrar el bastón a nuestra posición mientras esquiamos. El hecho de no llevar bien cogidos los bastones va a repercutir en una mala posición de brazos y eso puede afectar en la ejecución de la curva, como a Paloma en esta foto: fijaos que los brazos le llevan a rotar los hombros, descompensado así toda la posición de final de viraje.
Correcto
En este caso, el hecho de agarrar bien los bastones permite a Paloma llevar una posición más cómoda de brazos y controlar así la rotación de los hombros. Obtenemos así un beneficio adicional, para aquellos que buscan la contrarrotación y no lo consiguen.

Consejo
Si trabajamos el agarre de los bastones desde el primer día de la temporada, será más fácil borrar de nuestra memoria lo que teníamos grabado y no es correcto. Muchas veces no somos capaces de cambiar estos gestos o movimientos porque están tan interiorizados, que nuestro subconsciente los pone en escena sin preguntarnos. Así que una manera de engañar al subconsciente es empezando desde el primer viraje, cuando los automatismos de esquiar llevan meses inactivos. Os aseguro que esta acción de primer día funciona. Después de haberlo probado conmigo mismo y con mis alumnos, he podido confirmar que la posición de los brazos se corrige notablemente y de una manera rápida, simplemente tomando conciencia de lo que hacemos y de lo que deberíamos hacer. El resultado que se obtiene es muy grande en comparación con el esfuerzo que tenemos que hacer para el cambio. Así que, si crees que puedes mejorar la posición de tus brazos y bastones, estúdiate bien este artículo y pon los nuevos gestos en práctica desde el primer momento, prestándoles toda la atención.

Texto: Dani Maza, demostrador de la Escuela Española de Esquí
Fotos: Jesús Andrés Fernández
Esquiador: Paloma Urieta, demostradora de la Escuela Española de Esquí
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