El esquí exterior manda

Hacer un interior (apoyarse más de la cuenta en la pierna interior) significaba en la mayoría de los casos una dolorosa caída. El carving facilitó muchísimo la conducción sobre los cantos y ello permitió utilizar el esquí interior como nunca antes se había podido; la técnica evolucionó en este sentido, llegando al extremo de que, en el centro del viraje, el reparto de presiones se repartía por igual entre ambos esquís. Con el paso del tiempo se ha visto que este plan­teamiento era excesivo y se ha devuelto el protagonismo del viraje al esquí exterior, aunque sin anular como antes al interior.

Como hemos dicho, la distribución de la presión sobre los esquís no es la misma en el cambio de cantos que en mitad del viraje o cuando lo finalizamos, pero nos debe quedar muy claro que, una vez ya hemos iniciado el viraje, el esquí exterior es el que dirige todo el proceso de la curva, adquiriendo más y más importancia hasta convertirse en el claro protagonista al final del viraje. Y esto es así para todos los niveles, tanto para el debutante que gira en cuña como para el experto que desliza sobre los cantos

Viraje en cuña

Todos los esquiadores, desde los debutantes hasta los más ex­pertos, deben distribuir correctamente los apoyos sobre ambos esquís para mantener el control y dominar la situación un viraje tras otro. En la foto vemos a Pedro de pleno en un viraje en cuña, donde se aprecia claramente que el esquí que manda es el exterior, consecuencia de recibir la mayor parte del apoyo. Por supuesto, el interior también soporta algo de peso, ya que si no estaríamos esquiando ¡a la pata coja! De esta manera se mantiene el control en todo momento, realizando el viraje correctamente.

Viraje perfeccionado

En un viraje perfeccionado con velocidad vemos que los gestos son prácticamente idénticos a los de la otra foto. Evidentemente varía la posición, que se ha adaptado a la velocidad, así como la inclinación general del esquiador y el ángulo de canteo de los esquís, sobre todo el interior.

¿Qué quiere decir esto? Que en cualquier viraje, tanto si está perfectamente conducido como si se trata de un giro en cuña, el esquí que gobierna la situación es el exterior. Sólo en el momento de acabar un viraje e iniciar el siguiente el esquí interior adquiere más protagonismo y recibe más presión, convirtiéndose en ejecutor del cambio y pasando a ser el esquí exterior del siguiente viraje.

[box type=”note” align=”aligncenter” ]CONSEJO
Para acostumbrarnos a trabajar los apoyos del esquí exterior hay un ejercicio infalible: intentar esquiar trazando curvas lo más redondeadas posible levantando el esquí interior. Siempre a una velocidad controlada y sin que se retrase nuestra posición. ¡Probadlo, porque es divertido![/box]

Esquiador: Pedro Urieta (Demostrador de la Escuela Española de Esquí)
Fotos: Jorge Domínguez.

  • Álvaro Urzaiz

    Buenos consejos. Con la tendencia de hace unos años de repartir el peso al 50% se creó un “vicio” a muchos esquiadores que es difícil de quitar. Todavía hoy se ve a mucha gente “abusar” del interior.

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