Jamie Pierre

Jamie Pierre: 5 años sin el ángel sin alas

Jamie Pierre murió el 13 de noviembre de 2011 atrapado por una avalancha cuando, junto a un amigo, esquiaba las primeras nieves otoñales del área de South Chute, en la estación de Snowbird (Utah), que todavía no había inaugurado la temporada. Con la desgraciada muerte de Pierre se marcha un “esquiador de lo imposible y hombre de fe sin límites”, como lo definía Xavi Fané en la entrevista que publicamos en el Solo Nieve nº44. El freeride ha perdido una leyenda.

El caprichoso infortunio de Jamie Pierre

Fue la primera avalancha fatal de la temporada, un desprendi­miento de pretemporada en el Little Cottonwood Canyon del South Chute de la estación de Snowbird (Utah). Una zona que Jamie Pierre conocía bien, ya que vivió en Salt Lake City durante mu­chos años, hasta esa misma temporada, que se había trasladado con su mujer y sus dos hijos a Big Sky (Montana).

Jamie, que nació en Minesota hace 43 años y era el segundo de ocho hermanos de familia muy católica, había protagonizado al­gunas de las imágenes de freeride más famosas de la historia. Después de jugarse el pellejo esquiando líneas imposibles y volando barrancos de 78 metros de altura con sus esquís, la des­gracia lo sorprendió con un alud de pretemporada en el que no existía riesgo aparente.

 

Según el informe preliminar del Centro de Avalanchas de Utah, Pierre y su amigo ascendieron a Snowbird por la estación vecina de Alta. Mientras su compañero miraba, Jamie saltó a la pala y nada más entrar, el firme se desprendió y lo arrastró cientos de metros por un terreno rocoso y empinado hasta un pequeño ba­rranco donde paró y quedó parcialmente enterrado.

Cuatro segundos de paz, fama de por vida

Jamie Pierre, que filmó para algunas de las productoras más famosas, como Teton Gravity Research o Warren Miller, se fue especializando en saltos inverosímiles al vacío con los esquís y sin paracaídas, algo que los americanos llaman balls-out (echarle pelotas, en castellano).

La fama mundial le llegó en 2006 en la estación de Grand Targhee (Wyoming) cuando logró un singular récord mundial: el del salto vertical con esquís más alto del planeta. Un cliff de 78 metros de altura. Cuatro interminables segundos de vuelo, “cuatro segundos de paz”, según JP, que dieron la vuelta al planeta.

 

Aquella locura provocó que desde Solo Nieve organizáramos una visita veraniega a su casa de Salt Lake City para conocer mejor en persona a aquel fenómeno. Fue una entrevista espléndida de Xavi Fané que publicamos en el Solo Nieve nº 44, en la que JP relató a Fané cuál había sido la liturgia previa a aquel salto: “Invocó a su Dios todopoderoso, se santiguó, se dejó deslizar sobre sus esquís y se catapultó al abismo con el impune arrojo de quienes creen actuar bajo protección divina”.

Aquella imagen de Jamie Pierre volando 78 metros de barranco y aterrizando medio de espaldas dio la vuelta al planeta. Su impacto con la nieve provocó un cráter de más de dos metros de profun­didad. Ayudado por los fotógrafos, salió sin un solo rasguño. De creencia muy religiosa, los días posteriores a su hazaña manifestó en varias entrevistas haber “saltado por Dios”.


Descanse en paz el gran Jamie Pierre.

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