¡Peligra el descenso, la prueba reina de la velocidad!

El descenso olímpico puede tener los días contados. La exigencia técnica que exige esta modalidad alpina a las estaciones de esquí y las exigencias que se derivan de su retransmisión televisiva, en el sentido de que una vez bajan los mejores ya es muy difícil que alguien pueda optar al triunfo, de forma que las audiencias televisivas bajan de forma alarmente, podría significar la desaparición del descenso en el programa olímpico a partir de 2022. Un temor que ya ha sidpo expresado po el presidente de la Federación Austríaca de Esquí, Peter Schröcksnadel.

El propio presidente de la Federación Austríaca de Esquí señala que “los espectadores se conectan a la televisión en el puesto 13 y la apaga en el 25. El peligro de que la prueba desaparezca de los Juegos es real”.

Así, pues, qué hacer ante esta situación. Peter Schröcksnadel propone que haya una primera prueba de clasificación –una situación que podría recordar en cierta forma a lo que sucede a día de hoy en MotoGP– y que posteriormente los principales favoritos puedan elegir el dorsal que se colgarán y que las pruebas de descenso presenten una dificultad mayor a la actual, con lo que a su juicio se aumentaría la espectacularidad.

Por el momento, el DH se disputará en los Juegos de Pyeongchang 2018 “pero el riesgo de quedar fuera en Pekín 2022 es real”, dice Peter Schröcksnadel. Además, el estadio de Pekín no tiene la altitud necesaria para un descenso olímpico, según el dirigente olímpico, de ahí que se contemple la opción de que el descenso se dispute a dos mangas, a día de hoy se disputa sólo a una, tal como sucede en las pruebas más técnicas, como el slálom y el gigante. Habrá que estar atentos a la próxima reunión de la FIS, prevista para el mes de noviembre.

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