¿Presión o carga?

Gracias a este cambio geométrico, nuestro deporte cambió por completo y la acción de trazar las curvas dejó de ser un exigente ejercicio de técnica para convertirse en algo mucho más fácil y accesible. A pesar de ello, los esquís no giran solos, hay que seguir “esquiándolos”. Debemos transmitir las fuerzas de forma adecuada para que éstos efectúen los virajes de manera firme y dirigida. El quid de la cuestión está en cómo aplicar estas fuerzas a los esquís para que respondan como queremos. No se trata simplemente de ejercer fuerza sobre ellos; hay que hacerlo de la forma adecuada.¿Presión o carga? Dos maneras muy diferentes de hacer aparentemente lo mismo, pero con resultados bien distintos.

Atentos al artículo de hoy, porque tiene más miga de lo que puede parecer. Seguro que más de uno se sentirá identificado con el tema; si es tu caso, lee con atención, abandona la carga y pásate a la presión. El cambio es espectacular.

Por carga

Con los esquís rectos de la era pre-carving, doblar los esquís era mucho más complicado, pues su geometría ayudaba bien poco. Lo que hacía el esquiador era transmitir presión al esquí a través de una flexión de las dos piernas, cargando el peso como si esquiáramos con un yunque de 200 kg entre los brazos. De esta manera, el esquí se doblaba y trazaba el viraje.

Esta instantánea de Javi es una lección magistral de cómo aplicar el apoyo a los esquís por carga: nuestro demostrador “se sienta”, flexionando ambas piernas e induciendo al fallo de forma instantánea. Lo que hace es retrasar el centro de gravedad, provocando una pérdida de la centralidad.

La flexión simultánea de ambas piernas hace que el esquí exterior permanezca demasiado adelantado, dejando al esquiador rotado al final del viraje. Una situación poco menos que ¡dramática!, ya que finalizaremos el viraje mal, sin contrarrotación, sin el necesario apoyo diagonal que nos encare hacia el exterior de la curva y con una posición que implicará comenzar mal el siguiente viraje.

Por presión

En este otro caso, Javi trabaja por presión. Envía las presiones al esquí de forma activa, a través de una extensión de la pierna exterior, empujando progresivamente con el pie contra el suelo como si de una patada dosificada se tratara. El esquiador siente en todo momento que está “sobre” la bota, y las fuerzas resultantes de este movimiento son las que van a permitir que su centro de gravedad se quede en su sitio, bien centrado. Además, este trabajo con la pierna exterior facilita una flexión de la pierna interior que nos permitirá, según la velocidad que llevemos, jugar con la inclinación evitando flexionar ambas piernas a la vez. Nuestro fotógrafo ha “cazado” a Javi en el momento de mayor presión, con una posición centrada, el correcto apoyo diagonal que adelanta ligeramente el esquí interior y dispuesto a iniciar el siguiente viraje desde una posición… ¡óptima!

[box type=”note” align=”aligncenter” ]CONSEJO
En este caso, el consejo es sencillo y válido para cualquier esquiador: practicar el apoyo por presión con los giros en cuña, haciendo un trabajo de independencia de piernas. La pierna que gobierna el giro extiende y la otra flexiona, y así alternativamente.

¡Que no os dé vergüenza hacer algunos virajes en cuña! Si eres esquiador “por carga” y pasas a esquiar “por presión”, la mejora está garantizada.[/box]

Texto: Dani Maza, demostrador de la Escuela Española de Esquí

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