Sledskiing en Montana · Cooke City

Cooke City es un pequeño pueblo al sur de Montana situado en la carretera de la salida norte del famoso Parque Nacional de Yellowstone, en la cordillera de Absaroka. En verano no pasa de ser un lugar pintoresco donde parar a comer algo o comprar un souvenir, y en invierno se convierte en el final de una carretera que queda cortada por la ingentes precipitaciones que sacuden la zona. La ruta no se vuelve a abrir hasta bien entrada la primavera. Es entonces cuando da comienzo la temporada de freeride en este lugar remoto, muy poco conocido pero tremendamente apetitoso para los esquiadores de Wyoming y Montana.

Son las seis de la mañana y estoy listo para salir. Todo el mundo anda arriba y abajo terminando de cargar las pick-ups con lo que queda de equipo. Entonces Chris Kitchen sale de la oficina y nos canta las malas noticias? “Sigue nevando allá arriba, hoy no salimos”.

A pesar de ser 10 de mayo, este invierno ha sido sorprendentemente generoso en la precipitación nívea por estas tierras, lo que nos ha permitido seguir esquiando muy entrados ya en la primavera.

En Jackson Hole, mi campo base durante el invierno, llueve, así que me quedo trabajando todo el día en casa.

Al día siguiente salimos a la montaña bajo el plan previsto, aunque nos vemos obligados a dar un gran rodeo debido otra vez a la nieve. No para de caer. Para llegar a Cooke City, nos vemos obligados a atravesar Yellowstone. La entrada sur es la más cercana, pero la nieve mantiene cerrado este paso y debemos conducir a través de Idaho hasta la entrada oeste del parque.

En EE.UU., las distancias son enormes y un trocito en el mapa se puede convertir en muchas horas sobre la carretera. Menos mal que la gasolina aquí es barata.

Después de atravesar interminables campos de patatas llegamos a las puertas del parque. Previo pago de 25$ podemos continuar y muy pronto vemos los primeros bisontes, animal emblemático del parque. Están en medio de la carretera con algunas crías acabadas de nacer, alguna incluso con el cordón umbilical todavía colgando.

Con el culo en remojo

Con tanta vuelta, el primer día nos lo tomamos con calma y paramos en Gardiner, una pequeña localidad en medio del parque con un río termal donde puedes tomar unas cervezas con el culo en remojo en plena naturaleza salvaje. Es todo un lujo, un privilegio, estar sumergido hasta el cuello en el agua hirviente viendo pasar los ciervos y águilas calvas por la orilla. Llegamos ya de noche a Cooke City, no hay ni un alma por la calle, aunque sí un metro de nieve a cada lado de la carretera.

Los mejores presagios afloraron cuando vimos tantas motos de nieve aparcadas en los porches de las casas y grandes pick-ups que me hacían sentir que estaba en una película de Hollywood. No encontramos nada abierto, así que improvisamos una cena algo espartana y nos fuimos a dormir a la casa que habíamos alquilado. Por la mañana, casi a ciegas por el vaho que sale de nuestras bocas, descargamos las motos de nieve y empezamos a calentar sus motores. Mucho ruido, humo y olor a dos tiempos, comienza la aventura.

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