El material de esquí, tanto el duro (esquís y botas) como la indumentaria o los complementos, influye directamente en nuestra seguridad y nuestro disfrute sobre la nieve. Precisamente por eso es muy importante tener las cosas claras a la hora de ir a comprar. Para evitaros quebraderos de cabeza y orientaros en los aspectos clave a la hora de tomar decisiones, hemos preparado estos 10 consejos para elegir bien tus esquís.

1. Autoanálisis

Es el paso previo e imprescindible antes de empezar. ¿Cuál es mi nivel técnico? ¿Esquío al ataque o tranquilo? También hay que tener en cuenta nuestra complexión y condición física. Nuestro perfil como esquiador es determinante a la hora de iniciar la búsqueda y permitirá que nos hagamos una primera idea de lo que nos conviene.

2. Terreno y uso

Un esquí de freeride no es la mejor elección para pista; un esquí de pista no es la mejor elección para freeride. Un esquí de slalom gira corto; un race carver gira amplio. Repasa tus preferencias de terreno y el uso que vas a darle a los esquís, para tener claro si quieres un SL radical, un polivalente, un all mountain, etc.

3. Información previa

Cuanto mejor informados lleguemos a la tienda, más fácil y acertada será nuestra elección. Repasar nuestro Catálogo Solo Nieve 2018, donde probamos los mejores esquís del mercado, puede ser una buena idea 😉

4. Dónde compras y quién te asesora

El consejo del experto es muy importante. El especialista te informará desde la experiencia y con el objetivo de que quedes satisfecho, pues eso te convertirá en un cliente repetidor. Elige bien la tienda, estás comprando un artículo con mucha tecnología.

5. La estética, lo último

Sí, ya sabemos que la imagen lo es todo en esta vida… pero la serigrafía no mejora el comportamiento del esquí; comprobado. Mejor fíjate en parámetros como la construcción, al anchura del patín o el radio de giro.

6. La talla

Hace años, en la era precarving, se daba mucha importancia a la medida del esquí, pero actualmente hay una cierta flexibilidad a la hora de decidir. Como punto de partida podemos tomar nuestra propia estatura o un poco menos (excepto en los de slalom, que son más cortos). A partir de aquí, si aumentamos la talla, mejoraremos la estabilidad, y si la reducimos, ganaremos maniobrabilidad.

7. Fijaciones

Salvo algunas excepciones, la mayoría de esquís vienen con la fijación integrada, de manera que funcionan como un conjunto. Además, tienen un rango de regulación de la dureza muy amplio. Excepto en algún caso concreto, no deberían ser determinantes en la elección del esquí.

8. Presupuesto

Aquí no hay mucho que decir, el bolsillo manda y cada uno decide cuánto está dispuesto a invertir en su disfrute níveo. Una sugerencia: si tu cuenta bancaria tiene muchos ceros, puedes tener varios pares de categorías diferentes. Por ejemplo, uno solo para pista, y un all mountain o un freeride ancho para los días de powder.

9. Ajustes finales

¡Enhorabuena por tu elección! Los esquís salen de fábrica listos para esquiar, pero antes de llevártelos a casa asegúrate de que en la tienda han ajustado la fijación a la talla de tu bota y que han regulado la dureza según tus características. Debe hacerlo personal especializado, pues tu seguridad depende de ello.

10. Mantenimiento

Con el uso, las suelas se resecan y los cantos se desgastan. Te recomendamos que los lleves a repasar a un taller especializado, una o dos veces por temporada – si esquías a menudo-. Y que los enceres regularmente. Revisa también con frecuencia la dureza de la fijación y, sobre todo, el ajuste con la bota.

Si haces caso a estos consejos para elegir tus esquís, seguramente acabarás la temporada más contento y, sobre todo, orgulloso de tu elección.