Los 10 pueblos más bonitos de la Val d'Aran
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10 Pueblos de la Val d’Aran en los que querrás perderte

La Val d’Aran es uno de los destinos favoritos de todos aquellos que amamos la montaña y el esquí, y no es de extrañar por la belleza de su naturaleza y la calidad y cantidad de su nieve.

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Pero ese hermoso valle nos ofrece mucho más que montañas y esquís. Cultura, arquitectura, gastronomía… La belleza de sus montañas se traslada a las calles de sus pueblos, que parecen trasladarte a otra época.

Pero son tantos los pequeños y hermosos municipios que resulta muy difícil elegir. Así que hemos decidido hacer una escueta selección de 10 pueblos en los que estaréis encantados de perderos y dejaros llevar por sus calles descubriendo su historia. Eso sí, tened en cuenta que están ordenados en orden alfabético y no en función de su belleza o interés cultural o patrimonial.

Los 10 pueblos más bonitos de la Val d’Aran

Arties

Arties

Situado a 1.114 m de altitud, extendiéndose por la llanura donde confluyen los ríos Valarties y Garona, y presidida por el espectacular pico del Montardo (2.833m), la población destaca tanto por su conjunto monumental como por su infraestructura turística. Pero también por ser una de las entradas, en su vertiente aranesa, del Parque Nacional d’Aigüestorte i Estany de Sant Maurici a través del valle de Valarties.

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Sobre un pequeño promontorio destaca la iglesia parroquial de Santa María, declarada Bien Cultural de Interés Nacional. Es románica, del siglo XII, y posteriormente se añadió una espléndida torre-campanario gótica, rematada por una esbelta cubierta de pizarra. En su interior puede admirarse el retablo gótico (s. XV) que preside el altar mayor, así como varios retablos barrocos de los s. XVII y XVIII. Pero lo realmente impresionante son las pinturas renacentistas que decoran bóvedas y muros, destacando, en particular, el Juicio Final representado en la bóveda de la nave central o el Dios Padre, situado sobre el altar mayor.

Al otro extremo de la población está la iglesia de Sant Joan, de estilo gótico, actualmente utilizada como sala de exposiciones temporales del Musèu dera Val d’Aran.

Además, el casco antiguo del pueblo cuenta con destacados ejemplos de casas renacentistas de los siglos XVI y XVII, como Çò de Paulet y el torreón y la capilla de la casa solariega de los Portolà, actualmente integrados al Parador de Turismo de Arties. Descendiente de esta importante familia fue Gaspar de Protolà Rovira, nacido en Os de Balaguer (Lleida) en 1716, quien exploró la costa americana del Pacífico y fue el primer gobernador de California.

En un paseo por el pueblo sorprenden al visitante las divertidas estatuas de vacas que nos hacen más ameno el recorrido y junto a la rotonda de salida (dirección Vielha) encontramos el monumento al Taro, la fiesta celebrada la noche de San Juan (23 de junio), declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015. A unos 10 minutos a pie por un camino peatonal llegamos a la nuevas piscinas termales de Arties, situadas junto al antiguo edificio (actualmente en ruinas) de los originales baños termales de aguas sulfurosas construidos en 1817.

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Bagergue

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Situado a 1.490 m de altitud, en el municipio de Naut Aran, es el pueblo más alto del Valle y, desde 2019, uno de los Pueblos más bonitos de España.

En su casco antiguo, entre otras muchas casas de arquitectura popular, destacan Çò de Menginat (siglo XIX), con escudo sobre la puerta y reloj de sol en la fachada, uno de los pocos que existen en la Val d’Aran, y el interesante eth museu deth Corrau, que contiene más de 2.500 objetos relacionados con la actividad agrícola y ganadera tradicional, así como de la vida cotidiana hasta mediados del siglo XX.

Su iglesia parroquial de Sant Fèlix es de construcción románica pero ampliada en los siglos XVII y XVIII, cuando se añadieron dos capillas laterales y el campanario octogonal. Su interior alberga una réplica de la cruz románica original, que actualmente se expone en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (Barcelona) obra del pintor Agustí Masvidal; una estela funeraria tardorromana (S.IV o V dC) que hace funciones de pie del altar mayor, y diversos retablos barrocos (s. XVII-XVIII).

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Hormatges Tarrau: Quesería donde se elaboran 5 tipos de queso diferente y donde se puede realizar una visita junto con una pequeña degustación. A un km hacia el norte, remontando el valle del río Unhòla, merece la pena visitar la ermita de Santa Margalida, en un bello entorno de excelentes prados de pastoreo. Por allí transcurre el sendero de gran recorrido GR 211, el circular de la Val d’Aran.

Bausen

Bausen

Este idílico pueblo puede presumir de haber conservado su autenticidad y su bella arquitectura tradicional. Sus características fachadas escalonadas y balconadas de madera hacen de Bausen un magnífico ejemplo de la arquitectura tradicional aranesa.

También es famoso por ser el punto de inicio de la excursión alrededor de un espectacular hayedo: el Bosque de Carlac. La ruta circular tiene un total de 5 km (ida y vuelta) y se completa en unas 2 horas.

Pregunta a alguno de sus habitantes por los Amantes de Bausen. Te conmoverá la bonita leyenda a la que ha dado lugar el cementerio de Teresa, sobre el amor de dos jóvenes en el año 1900. Se trata de un diminuto cementerio que solo contiene una tumba: la de Teresa. Por este motivo se considera el cementerio civil más pequeño de España. Se encuentra a las afueras del pueblo, en el apacible paraje conocido como Coret, una planicie poblada de acacias desde donde hay unas impresionantes vistas sobre el valle de Toran y la llanura de Les (Era Lana).

Bossòst

Bossost

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Población que acoge uno de los mejores ejemplares de la arquitectura románica aranesa: la iglesia dera Mair de Diu dera Purificación del siglo XII, declarada Bien Cultura de Interés Nacional.

Desde la plaza de la iglesia se puede acceder caminando a la parte más antigua del pueblo, el barrio del Cap dera Vila, donde se encuentra un antiguo lavadero público.

Merece la pena visitar las 7 capillas que rodean el pueblo (Ruta de las ermitas protectoras) y que, según cuenta la leyenda, fueron construidas por sus habitantes para protegerse de la peste: Sant Cerat, Sant Joan Crisòstom, Sant Fabien e Sant Sebastian, Era Pietat, Sant Antoni, Santa Eulària (ruinas) y la de Sant Ròc (patrón del pueblo). Desde este última se inicia una breve ascensión hacia las ruinas del castillo y de la capilla románica de Santa Eulària, junto a la cueva de Soala de Casteràs.

Bossòst está atravesado por el bonito paseo arbolado que bordea el río Garona, llamado Eth Grauèr, con casas de aire francés, alrededor del cual suele haber mucha actividad comercial, bares y restaurantes.

El itinerario más espectacular que se puede hacer desde Bossòst es la subida al Pòrt deth Portilhon. Un recorrido que transcurre por un frondoso bosque de abetos, donde es obligatorio hacer una parada en el mirador para disfrutar de una espectacular vista del pueblo y del bosque de Margalida de frente.

Podemos acabar disfrutando de una visita guiada a la cervecería de elaboración artesana Refu Birreria, donde se producen más de 7 tipos diferentes con el sello de Garantía Val d’Aran.

Es Bòrdes

eS Bordes

El pueblo de Es Bòrdes se originó en los siglos XVII y XVIII, alrededor de la fortificación de Casteth Leon, para alojar a las familias de los soldados que componían la guarnición de la fortificación, que fue construida durante la invasión francesa de 1283, en un promontorio sobre la confluencia de los ríos Garona y Joeu, pues así permitía el control de este importante cruce de caminos. Por su alto valor estratégico fue sede del gobernador real y uno de los principales escenarios de la historia de Aran, hasta su destrucción en 1719, por parte de las tropas francesas en el curso de la guerra de la Cuádruple Alianza. Los trabajos arqueológicos realizados han permitido recuperar el perímetro amurallado y la fundamentación de la torre del homenaje y de otros edificios.

Junto a la puerta de la iglesia parroquial de Era Mair de Diu deth Roser (s. XIX), se halla empotrada al muro la losa sepulcral (s. XIV) de una caballero del castillo, representando al difunto, yacente en actitud plegaria.

Es Bòrdes fue también el escenario más cruento de la invasión de la Val d’Aran por los maquis (19-29 de octubre de 1944). Los agujeros de bala en la fachada del campanario son el recuerdo de esos combates.

Además, el pueblo es punto de partida de una de las excursiones más bonitas de la Val d’Aran: el valle de la Artiga de Lin y la surgencia de Uelhs deth Joeu, donde reaparecen las aguas del glaciar del Aneto. Por aquí también atraviesa el Camin Reiau, la vía histórica principal del valle.

Hacia el norte, encontramos un tramo muy bello que conserva el empedrado y muros originales y poco después de abandonar el pueblo y cruzar el río Joeu por un antiguo puente, alcanzaremos un pintoresco y antiguo lavadero, bajo un gran tejado de pizarra.

Es muy recomendable hacer el itinerario circular caminando entre castaños, robledales y verdes pastos, que desde Es Bòrdes, y siguiendo antiguos caminos de herradura, nos lleva por los pintorescos pueblos de Arró, Vilamos, Begós y Benós.

Les

Les

Les alberga en su subsuelo aguas termales, de propiedades muy saludables ara la piel, que se utilizan en el centro lúdico-termal Termas dera Baronia. Su nombre proviene de la antigua residencia de los barones de Les, la cual se encuentra a escasos metros del balneario. Este es el punto de inicio para un agradable paseo hacia la Capèla dera Lana, una pequeña capilla rodeada de prados.

También se pueden realizar visitas guiadas durante todo el año, con reserva previa, al centro de producción ecológica de uno de los caviares de esturión más valorados del mundo: Caviar Nacari.

En medio de la plaza y junto a la iglesia se puede admirar el alto tronco de abeto allí plantado. Se trata de Haro que cada año, siguiendo un tradición milenaria (conocida como la Crema der Haro), se quema en la noche de San Juan, en una gran fiesta popular, amenizada con música tradicional. En 2015 fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Desde la plaza se inicia el ascenso al castillo feudal conocido como Castèth de Pijoèrt, de los siglos XII-XV. A medio camino, encontramos la capilla románica de Sant Blas.

Salardú

Salardú

Situada sobre un premontorio, en la confluencia de los ríos Garona y Unhòla se halla Salardú, capital del municipio de Naut Aran, en el extremo superior del Valle.

Es un pueblo de calles estrechas y empinadas que culmina en la iglesia de Sant Andrèu, presidida por su imponente torre campanario octogonal gótico rematada con una aguda aguja de pizarra. Adosada a la iglesia encontraréis un bello ejemplar de la transición del estilo románico al gótico, en el que destaca la portada monumental. Su interior guarda la talla del Cristo de Salardú, obra maestra de la imaginería románica (S. XII) e imagen muy venerada. Un magnífico conjunto pictórico renacentista de los siglos XVI-XVII decora los muros. De los restos del castillo que en el pasado rodeaba la iglesia, se conserva una de sus torres de ángulo, detrás de los ábsides.

A las afueras del pueblo y en la ribera opuesta del río Garona, se puede visitar la Mòla de Salardú, un antiguo molino hidráulico de harina, en muy buen estado de conservación y actualmente museo. Además, PyrenMuseu ofrece un recorrido por la historia del pirineísmo, que permitió el descubrimiento de los altos valles de los Pirineos.

En la Plaça Major se halla una de las casas más antiguas de la villa, Çò de Lanhèu, la fuente, construida en 1805, y una estatua de un jabalí, símbolo de la población.

Tredós

Tredos

Situado en el extremo superior del valle principal, entre Salardú y Baqueira y junto al río Garona, aparece presidido por la gran iglesia de Santa Maria de Cap d’Aran, un antiguo santuario mariano construido en sucesivas etapas entre finales del siglo XI y principios del XIII, en estilo románico. Está dotado de una pequeña cripta. Embellecen los muros de esta impresionante iglesia pinturas de épocas diversas, aunque los magníficos frescos románicos del ábside se encuentran hoy en el Metropolitan Museum de New York.

En otra vertiente de la montaña y a las afueras del pueblo,está la pequeña iglesia de Sant Estèue, también de origen románico.

Vielha

Vielha

Capital de la Val d’Aran, Vielha es una pequeña ciudad pirenaica, situada a 974 m de altitud en un ensanchamiento del valle en la confluencia de los ríos Garona y Nere, que atraviesan la población.

Actualmente alberga el 40% de la población del Valle. Sus barrios nuevos, con una amplia y variada oferta comercial (de tiendas de deportes de aventura, alta montaña y nieve, así como de productos artesanos) y con el complejo deportivo del Palai de Gèu, contrastan con el sabor de las calles estrechas y antiguas casas (siglos XVI y XVII) del casco viejo, donde se puede degustar variadas ofertas culinarias en sus muchos restaurantes con encanto, disfrutar de sus populares rutas de pincho o tomar una copa de noche.

Pero Vielha también ofrece una amplia y variada oferta de visitas culturales. En la plaza mayor se levanta la iglesia de San Miquèu, con su imponente torre octogonal del siglo XV, con matacán y saeteras defensivas, rematada por una aguja de pizarra. Su base aloja un gran portal gótico de acceso, del siglo XIV. El interior, además del retablo gótico y de la bella pila bautismal románica, guarda una obra maestra de la estatuaria románica del siglo XII: el cristo de Mijaran. Este busto de madera, bellamente tallado y policromado, es el único fragmento conservado de un gran conjunto representando el Descendimiento de Cristo de la Cruz. Se ha considerado obra del llamado Taller de Erill que ha dejado varias obras en el vecino valle de Boí y en la Val d’Aran.

Otros lugares de visita obligada son el Museo dera Val d’Aran, la casa señorial Ço de Rodès y la Fábrica dera Lan. En el primero, ubicado en una casa fortificada del siglo XVII con interesantes ventanas renacentistas, podrás descubrir el complejo y singular pasado de la Val d’Aran.

Muy cerca, en la misma calle Mayor, se encuentra la preciosa casa señorial Ço de Rodès. Y más arriba, al extremo del núcleo urbano, se halla la antigua fábrica de lana que, musealizada, permite ver una vieja máquina hiladora inglesa conocida como Mule-Jenny, clave en el fenómeno de la Revolución Industrial, y conocer el proceso de transformación de la lana desde los mechones de las ovejas hasta las madejas de hilo para tricotar.

En la Plaça d’Aran, delante de la sede del Vielha Conselh Generau d’Aran, encontramos el monumento a la Lengua y Cultura Aranesa, obra del diseñador aranés André Ricard.

En la zona de Mijaran (saliendo de Vielha en dirección Francia) se encuentra la Pèira de Mijaran, un gran megalito que marca el centro geográfico de la Val d’Aran y alrededor del cual, según la tradición, los antiguos araneses se reunían para tomar acuerdos. En sus proximidades se halló una sepultura individual con un pequeño ajuar de la edad del bronce (1400-1200 aC), que actualmente se conserva en el Musèu dera Val d’Aran.

Cerca se encuentra el santuario de Santa María de Mijaran. En su iglesia románica, construida en el siglo XII y actualmente en ruinas, antiguamente los gobernadores del Valle juraban respetar los derechos y privilegios de la Val d’Aran. Con la recuperación del Conselh Generau d’Aran en 1991, cada 17 de junio, en conmemoración de este hecho, las ruinas de la iglesia románica acogen los actos de la fiesta nacional de Aran. En 1999, junto a dichas ruinas, se inauguró un nuevo santuario.

Vilamòs

Vilamos

Su ubicación en la falda del Montlude ofrece una magnífica panorámica sobre el macizo de la Maladeta y el Aneto (3.404 m), el pico más alto del Pirineo. Considerado como el pueblo más antiguo del valle, cuenta con la iglesia románica de Santa María (s. XI-XII) que incorpora en sus muros gran número de estelas romanas (s. IV-V) y cuya cabecera fue reformada en los siglos XVI-XVII. En su calle principal se encuentra la casa-museo Çò de Joanchiquet, que bien merece una visita para conocer de cerca la forma de vida tradicional aranesa hasta el segundo tercio del siglo XX.

Por una callejuela lateral del museo, se accede al antiguo lavadero porticado que integra, además, la fuente y el abrevadero. En uno de los pilares que sostienen esta gran cubierta unitaria, una inscripción nos proporciona la posible fecha de construcción: 1773.

Es también muy recomendable la visita al horno de cal (horn de caudia) y a la cercana ermita románica de Sant Miqueu de los siglos XI y XII, desde donde se obtienen las mejores vistas panorámicas.

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