La Audiencia Provincial de Huesca ha decidido absolver a tres monitores de esquí acusados de negligencia en la muerte de una niña de ocho años en un accidente en las pistas de Formigal en diciembre de 2012. La pequeña, que sufría una cardiopatía congénita, tuvo un accidente tras bajar sola una de las pistas y los jueces entienden que ni los monitores ni la escuela deben ser responsabilizados por la vía penal.

“A consecuencia de su limitación de movilidad”, dice la sentencia, no fue capaz de frenar y se estrelló contra las redes de seguridad de la pista, con el fatal desenlace de fallecer a las pocas horas en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza tras ser trasladada en helicóptero. Los forenses establecieron que la causa “inicial o fundamental” del fallecimiento fue su enfermedad de corazón, probablemente desencadenado por el impacto.
El accidente, fuera del ámbito del cursillo
La ‘Cadena Ser’ informa que en un primer momento el juzgado de instrucción número 2 de Jaca decidió absolver de cualquier falta o delito tanto a los tres monitores como a la propia Escuela y a las aseguradoras, pero condenándoles a indemnizar a la familia de la pequeña con un total de 129.795,04 euros. Ahora es la Audiencia Provincial de Huesca la que ratifica que no pueden ser condenados a ninguna falta tras la despenalización de éstas introducida por la reforma del Código Penal de 2015, y que por tanto tampoco pueden ser condenados como responsables civiles subsidiarios, sin perjuicio de que los padres acudan a la vía civil.

La decisión, contra la que no cabe recurso, exculpa a los tres monitores que impartían el cursillo de iniciación al esquí en el que participaba la niña: dos de ellos vigilaban los descensos del resto de alumnos por una zona alfombrada mientras otro acompañaba a otro al baño cuando tuvo lugar el accidente. Los monitores “eran conscientes de que la víctima precisaba una atención especial, aunque tampoco podían desentenderse del resto de alumnos”, dice la sentencia, y “el fatal desenlace se produjo completamente fuera del ámbito del cursillo que estaban impartiendo”.

Reconoce que aunque pudiera advertirse en ellos “una conducta negligente al no estar pendientes de que la víctima no abandonara la zona del tapiz”, no cabe responsabilizarles de la muerte ya que “no se aprecia un nexo causal penalmente relevante” entre su conducta y el trágico desenlace.