La llegada de la primavera trae consigo algunos de los momentos más duros de la temporada de esquí. El deshielo es el momento que esperan las desafortunadas familias que han perdido algún ser querido durante la época de esquí. Uno de esos momentos se ha vivido este fin de semana, tras hallar el cuerpo del snowboarder desaparecido en Tignes el pasado 7 de enero.

El británico John Promell, de 39 años de edad, estaba esquiando en la estación francesa con un grupo de amigos. Pese a que el resto de compañeros decidió dar por finalizada la jornada, por el mal tiempo que se estaba avecinando, Promell decidió coger el telesilla y hacer una última bajada.

Al ver que no volvía, y que no respondía al teléfono, los amigos dieron aviso y se organizaron las labores de búsqueda que, desafortunadamente, se vieron afectadas por unas condiciones climáticas extremadamente duras.

aviso desaparición

Tampoco era muy tranquilizador que el snowboarder se dirigiera a una de las zonas de la estación más propicias a los aludes.

Este fin de semana, casi 5 meses después de que se perdiera su rastro, y gracias al deshielo, ha aparecido el cuerpo de John Promell, que fue fácilmente identificado por la ropa que llevaba puesta.

Nunca es un alivio, ni plato de buen gusto, enterrar a un ser querido. Pero probablemente ahora la familia podrá respirar un poco más tranquila después de haberlo encontrado.