El mejor vendedor del mundo

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Ojeando unas antiguas revistas de esquí de la temporada 95/96, cuando la tecnología era prehistórica y la mayoría esquiábamos con 205 cm como mínimo, una de sus páginas era el anuncio de unos esquís con las nuevas formas de esa temporada, que pregonaban una pequeña revolución en el ahora llamado comúnmente esquí carving. Este anuncio me llevó, unos años atrás, a un curioso episodio.

Me encontraba dando vueltas por la tienda local, regentada por un buen amigo y en la que paso gran parte de mis tardes de ocio después de esquiar, cuando la apacible conversación con el dueño se vio interrumpida por la entrada de un cliente. El hombre, unos cincuenta años, redondito él, venía con las ideas muy claras y la billetera muy gorda.

Quiero algo que me vaya bien y me han dicho que estos esquís que tienes tú, de la marca tal, me van a ir perfectos, pues los tiene un amigo y dice que bla bla bla bla…-  a la vez que los cogía del expositor y les daba vueltas y probaba la dureza y esas cosas que se hacen en las tiendas.

Mi amigo, que después de tantos años vendiendo material de esquí, es tan psicólogo como vendedor, le llevó con extrema delicadeza a su terreno, haciéndolo suyo.

-Sí, realmente es lo que necesitas, tu amigo tiene razón, yo los he probado y son así y asa y bla bla bla…

El convencido comprador, con la idea predeterminada, a la vez que escuchaba lo que quería oír, se deleitaba mirando otros pares que no tenían nada que ver con lo que había venido a buscar, hasta que llegó a unos K2 Four, los miró atentamente. Cogió uno y le pregunto al vendedor…

-Oye, ¿y estos?

-No, no, estos no. Están un poco lejos de lo que buscas, creo que mejor los otros…

La diferencia de precio entre los que había entrado a buscar y los K2  era más o menos un 30 % superior para el modelo americano.

-Pero… ¿no irían bien?

-Bueno, sí, claro. Es un esquí que puede ser muy bueno, pero los X que quieres…

-No, no, ya, si yo solo peguntaba…-. Pero los tenía firmemente agarrados y no los soltaba, a la vez que los miraba con ojos amorosos.

El vendedor ya había colocado perfectamente el anzuelo en la boca del comprador y ahora solo tenía que recoger. Simplemente recordando las palabras del anuncio de la revista, empezó a hablar…

-Verás, es la nueva tecnología de K2, ¿ves? Aquí lleva un led electrónico reductor de las vibraciones no deseadas, por lo que puede disipar esa energía y entonces el esquí traza más por dónde tu quieres que por dónde quiere irse el esquí sin esto y verás bla,  bla,  bla… -, a la vez que dándole golpecitos al esquí con la mano, se podía ver un lucecita roja que se encendía y se apagaba según el esquí vibraba más o menos.

El sedal se había tensado y no había manera humana de hacerle volver a lo que había escogido antes, pero mi amigo tiró fuerte, para ver que tal.

-Pero creo que te convienen más los otros porque….-

-¡DEJA! ¡DEJA!- exclamó casi enfadado –¡Me quedo con estos y no se hable más!

Y así fue. Unos cuantos billetes más tarde, se llevó unos flamantes K2 y su lucecita incluida, con los que iba a ser a la postre, el más cool, el más moderno y el más envidiado de la temporada entre sus amigos. Y es que, como muchas otras veces, mi amigo el vendedor hizo lo que a la gente más le gusta: le vendió los colores, sin tener para nada en cuenta si el esquí le iba a ir bien o no.

Al cabo de unos años, también dando vueltas en la tienda, vi en el taller unos viejos K2 sin fijaciones, los mismos que se había llevado aquel señor aquel día y le pregunté a mi amigo que qué iba a hacer con ellos.

-Los voy a tirar, no sirven para nada-. Tecnológicamente eran prehistóricos, pues ya se llevaba todo más corto y más gordo.

-¿Me los das?

-Si claro, pero están llenos de agujeros…

-No me importa, los tapo y ya está. Además, no me importa que parezcan un gruyere.

-Vale, tú verás.

Me los llevé. Es que a mi también me había convencido ese día, hacía años.

“Cuando vayas a comprar tu nuevo par de esquís, piensa siempre que:   Tus esquís han de ser los que más te gusten, sin discusión; y los que, sentado en una silla de seis, sean los más bonitos de todos. Solo así sabrás que habrás acertado”.

 

 

 

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It's a powder day!
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Muy bueno! Y qué típico…

FerranF
Member

Muy bueno, distraída lectura 😉

Pilu
Guest
Pilu

Grande, grande!!!!! Sabio consejo para este invierno que toca cambiar… maderas 🤓

Hot Dogger
Member

¡Friki, yo esquié con unos Four! ¡Gran esquí!

Álvaro Urzaiz
Member

Muy bueno “Friki”.

Tang Chao
Member

Esta frase ( “Cuando vayas a comprar tu nuevo par de esquís, piensa siempre que: Tus esquís han de ser los que más te gusten, sin discusión; y los que, sentado en una silla de seis, sean los más bonitos de todos. Solo así sabrás que habrás acertado”.) va en contra de todos los consejos que dan los sabios en las revistas, entre ellas Solo Nieve, pero yo estoy 100% de acuerdo.

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