Terminó la temporada.

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Queridos amigos, ¿cómo estáis? Yo estoy bien, estoy contento tras un gran fin de semana de esquí, pero también estoy un poco triste. Se ha acabado la temporada en Grandvalira, la estación en la que esquío habitualmente, la estación en la que más me gusta esquiar, y es, un poco, como si se hubiera terminado la temporada. Y digo que es “un poco”, porque este año la temporada continúa, y lo hace por dos motivos: porque hay nieve hasta junio para hacer esquí de montaña y porque hay otras estaciones que continúan abiertas. Pero para mí, como para muchos de vosotros seguramente, lo mejor de la temporada ha terminado.

El sábado tuve un día con sabor agridulce, por un lado muy contento de ver la competición de KL, modalidad que sigo año tras año y de la que hablábamos la semana pasada. Pero también un poco contrariado por el estado de las pistas tras la lluvia caída en la noche del viernes al sábado. Madre mía, ¡cómo cambió el estado de la nieve en solo unas horas! Una verdadera lástima. Apenas pude esquiar.

El domingo el estado de las pistas no era mucho mejor, pero sí lo eran las ganas de esquiar. ¡Era el último día! ¿Quién se lo podía perder? Pues mucha gente se lo perdió, porque ni siquiera los habituales subieron a esquiar, y no es extraño, porque en la base de la estación estaba lloviendo, y no poco. Eso sí, arriba no, arriba estaba nevando, y estaba nevando muy bien. Así que decidí coger los esquís que me habían llegado unas horas antes, los flamantes boreas freeride, y decidí darles buen uso. Además, había quedado con mi amigo Toni y dos acompañantes que iban con él, y, por lo que parecía también ellas tenían bastantes ganas de esquiar.

El jueves recibí estos preciosos esquís para probar y disfrutar. La expectación ante el fin de semana era máxima.

La nieve estaba lejos de estar perfecta, y también de estar buena, pero la nieve nunca defrauda y si la quieres esquiar la puedes esquiar. Tienes que tener ganas, un poco de experiencia, algo de técnica, unos esquís que estén bien encerados y, si puede ser, que sean más bien tipo “fat”, “freeride”, “fuera de pista” o como te guste llamarles, yo les llamo “gorditos”. Y esta vez tenía gorditos nuevos, y además que, por lo que vi nada más empezar, gorditos nuevos que iban muy bien. Así que estaba dispuesto a tener una gran jornada.

Los boreas en su medio, con nieve.

 

Pese a que la condición no era la mejor, los boreas quieren guerra, es verdad que se pueden llevar tranquilos, ya hablaremos de ellos, pero mejor llevarlos con energía.

 

Son súper ligeros (1,1 kilo por esquí) y resultan MUY divertidos. La foto está sacada de un fotograma de vídeo sacado con la GoPro 6.

Como os digo, con Toni, habitual de Grandvalira y de todas las estaciones que cierran tarde, venían dos chicas dispuestas a divertirse y no las frenó la nieve que caía del cielo ni la que teníamos bajo los esquís. Nos parecía bastante extraño estar prácticamente solos en la estación a unas horas en la que solamente una semana antes había cientos de personas. Estuvimos esquiando un buen rato, y, si bien es verdad que la calidad de la nieve no iba mejorando, sí que lo hacían nuestras sensaciones, porque al final, cuando te vas acostumbrando a una superficie distinta a la habitual, le coges el truco y aparecen, como no, las buenas sensaciones que siempre nos produce el esquí.

Alessandra disfrutando del final de una buena temporada también para ella. Todavía le queda algún día de esquí. Instagram de Alessandra. 

 

María había anunciado en sus redes sociales el final de temporada la semana anterior, pero no pudo aguantarse… Y me da que todavía no ha terminado la temporada, cada vez le gusta más esquiar. Instagram de María. 

 

Un placer compartir último día con Toni. Pasan las temporadas y sigue disfrutando como un niño con esquís nuevos…

 

Dolors, seguramente una de las profesoras de esquí con más horas en sus piernas de toda Grandvalira. Un placer siempre verla por las pistas.

Cuando ya quedábamos en pista solo cuatro gatos, Toni y yo decidimos subir a la parte alta de la estación, sabíamos que veríamos menos, pero también que encontraríamos mejor calidad en la nieve y, pudiera ser, algunos trozos todavía sin pisar… Y así fue… Y ya sabéis lo que pasa cuando se juntan la nieve sin pisar, con las ganas, con esquís gorditos nuevos y muchas muchas ganas de no dejar de esquiar y no dejar escapar un final de temporada memorable. Así que durante tres o cuatro bajadas estuvimos dándolo todo como si no hubiera un mañana, como se suele decir ahora,… Pero es que no había un mañana, mañana (hoy) la estación ya estaría cerrada y no lo íbamos a poder repetir.

Decidimos volver, y así lo hicimos, pero Toni se había quedado con las ganas de hacer una pala que habíamos visto desde la silla. Y claro, no le podía decir que no… Al final no tomamos la pala virgen, sino que fuimos a la pista de al lado, la pista Corb, por la que no había más que dos huellas de algún afortunado que había probado de sus bondades antes que nosotros… I M P R E S I O N A N T E. Impresionante, magnífica. Sé que pensaréis que es imposible decir de una nieve que estaba magnífica en las condiciones que la había dejado la lluvia, pero en ese momento estaba nevando bien, unos copos serenos y gordos que caían lentamente, una pista sin pisar por nadie con unos deditos de nieve por encima, ese tipo de nieve que se desplaza cuando la derrapas pero que se deja cortar cuando eres fino y vas sobre el canto… Ese tipo de nieve con la que soñaré cuando pasen unos días y lleve algunos sin esquiar. Ese tipo de nieve que era la mejor, aunque solo sea porque era la única, que tenía en ese instante bajo mis esquís. Toda la nieve que esté bajo tus esquís es buena, serás tú mejor o peor esquiador, pero la nieve no tiene nunca la culpa.

Pues hicimos tres bajadas. Tres. No daba para más el tiempo, pero qué tres bajadas. Esta temporada Toni y yo hemos hecho muchas juntos, pero es difícil que el año que viene me acuerde de otras mejor que de esas tres. Solos, nevando, el silencio, las ganas, el último día… Un gran momento.

Después de tomar algo decidimos que teníamos que dejarlo, que se acababa ya, y que teníamos que bajar en el huevo porque parecía la opción más segura, seguramente en la parte más baja de la estación la nieve estaría en peores condiciones. Se acabó la temporada. Una magnífica temporada. La mejor.

Y saliendo del huevo le dije a mis compañeros que no podía, que volvía para arriba. Que tenía que seguir esquiando, me faltaba algo más. Y volví, la temporada no había terminado, y no quedaría mucho, pero era algo, y había que estar hasta el final, queda por delante mucho verano como para desperdiciar la nieve que todavía tenía algo que darme…

Y subí, y subí solo, sin nadie en la silla… Y bajé solo, sin nadie en la pista. Solo yo, la nieve, los esquís, una falta grande de visibilidad y una nieve difícil pero agradecida. En esencia un esquiador y una montaña nevada con unos esquís entre ellos dos… Y no tengo palabras para decir qué sentí. Un agradecimiento desde lo más profundo de mí, una alegría pura, una sensación de libertad que ha estado ahí toda la temporada pero que no terminaba de salir del todo, un dejarse llevar por unas sensaciones únicas, por unos esquís magníficos, por una nieve agradable, tierna. Un desprenderse de todo y no pensar en nada, apenas veía, solo esquiaba. Tenía que parar para limpiar la máscara y seguía solo, miraba y quedaba pista. Creo que nunca he esquiado con tanta paz interior, con una calma extrema, con una fluidez que no había sentido nunca, solo escuchaba el leve sonido de la nieve, a lo lejos la silla, delante pista, detrás una temporada casi perfecta, dentro un silencio mágico y una gratitud maravillosa.

Hice tres bajadas, en la segunda vi a dos personas, tomaron otra pista. En la tercera supe que me tenía que ir. La temporada había terminado. Nunca había sido tan buena, nunca había sentido tanto, nunca he tenido que dar tantas gracias a tanta gente por hacerla posible. Y como sois tantos y lo sabéis, todos a los que tengo algo que agradecer lo sabéis igual que lo sé yo, daros todos por aludidos, solo voy a nombrar a dos personas. Una es mi mujer, sin la cual nada de lo que hago sería igual y no estaría completo. Y otro es mi amigo Joan, que no ha podido terminar la temporada con nosotros por lesión, y no he conocido nunca a nadie que viva el esquí cómo lo hace él. Joan, tú estabas en la última bajada tanto como estuviste en las primeras a principio de temporada. Ya falta menos para que vuelvas.

Acabó la temporada de pista en Grandvalira, ahora queda la montaña repleta de nieve y otras estaciones. No será lo mismo, pero trataremos de disfrutarlo igual.

Muchas gracias a todos, aunque la temporada termine nosotros seguiremos aquí, compartiendo esquí. Ya falta menos para la temporada que viene.

Igual que a Joan, quiero dedicar este artículo a todas las personas que se hayan lesionado en esta temporada. Todas ellas saben que todavía queda mucho por esquiar, que la lesión forma parte de nuestra pasión y que pronto podrán volver a hacer deporte de nuevo. Mucho ánimo y suerte.

 

 

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Jordi
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Siempre es triste el último día. Pero como bien sabes, te esperamos un día para cerrar de verdad la temporada en Masella!

Olaf
Guest
Olaf

¡Menos mal que subiste otra vez! Qué relato nos has vuelto a dejar. He bajado contigo esa última bajada, grandes sensaciones y muy bien explicadas. Me gusta leerte.
¡Muchas gracias!
Ya falta menos…

Lawrence_Oates
Guest
Lawrence_Oates

Exacto.
Aún quedan estaciones abiertas en tu entorno, te quedan ganas y forma física de sobra.
No me gusta hacer predicciones sobre las personas pero te veo enganchado al esquí de montaña hasta junio a poco que hagas peña para subir….
No sé si te pasará como me pasaba a mí, que había personas a las que no veía practicamente nada mientras duraba la temporada de esquí y ahora en abril era el reencuentro y casi el desearles el feliz año nuevo ya que no los veía desde diciembre…
Saludos

Oscar Lopez
Member

Álvaro, eres una de las personas que conozco que más siente el esquí desde el corazón !! No cambies ! 😉

Miguel Soto
Guest
Miguel Soto

Pareces el Cristo de Redentor jajaja
Buena temporada en GV y feliz final de temporada tengamos juntos!

Ferran Freixanet
Guest
Ferran Freixanet

Qué grande Álvaro!!!
En este te has salido!!! Magnífico!!!
Espero podernos encontrar un día antes de que termine del todo la temporada!!

Santiago
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Santiago

Magnífica la bajada final, aunque seguro que fueron mejor las primeras por el tema del estado de la nieve y el tipo de esquís que llevas, por cierto preciosos. Me gustaría saber dónde se pueden ver y si hay posibilidad de comprarlos, nunca los había visto.

Jose Antonio Otero Martin
Guest
Jose Antonio Otero Martin

Que buena pinta tienen esos esquís boreas!!!
Me encantaría probarlos!!!!

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