Zona de confort

Compartir:

¿Cómo estáis queridos amigos? Si estuviéramos en otra temporada es posible que algunos estuvierais ya pensando en el final de la misma. Pero estamos en esta, y esta está siendo LA TEMPORADA. Otras temporadas, digamos, ya lo teníamos “todo hecho” a estas alturas. Sin embargo, en esta, todavía podemos seguir evolucionando y saliendo, poco a poco de nuestra zona de confort.

Así están algunas pistas. hay nieve para seguir esquiando hasta junio.

¿Qué es la zona de confort? Como concepto podríamos decir que es ese estado psicológico en el que todo está bajo control, no tenemos ansiedad, miedo, estamos cómodos y nos sentimos seguros. En general lo podríamos aplicar a diferentes ámbitos de nuestra vida, incluso a todos. Pero, si hablamos de esquí, cada uno “vivirá” en uno. Para algunas personas esa zona de confort estará en las pistas azules con buena visibilidad, para otras estará en el muro helado de una carreta de de gigante. Cada persona tiene su zona de confort.

La mía, intento, que cambie cada año, incluso más de una vez por temporada. Y, si hilamos fino, podríamos decir que tenemos diferentes zonas de confort para diferentes situaciones, aunque todas ellas tengan que ver con el esquí. Por ejemplo, puedo tener una pista dentro de mi zona de confort con unos SL y que se salga de mi zona cuando llevo los GS. Diferente velocidad, requerimientos técnicos…

Recientemente habéis visto un reportaje que escribí con mucho gusto sobre el fin de semana del camp de Gore-Tex. Pues bien, ahí me sacaron, y yo encantado, en algunas ocasiones de mi zona de confort. Ayer volvieron a hacerlo.

Comencé el día con una gran noticia, Joan Verdú, amigo y colaborador de este blog, terminaba el descenso de ayer de Copa de Europa en una excelente novena posición. Poniendo fin a una semana de competiciones excelente para Andorra, con gran crítica de la prensa y de los competidores. Gran trabajo para la gente de Grandvalira y para Joan, que sigue subiendo peldaños en su carrera. Pronto lo tendremos un poquito más arriba todavía.

Contentísimo Joan Verdú. Gran actuación en su casa. Doblemente feliz.

Cuando terminó la carrera me fui a esquiar, tenía muchísimas ganas de esquiar un rato solo, disfrutar de la nieve polvo que todavía quedaba en algunos rincones secretos, gozar de los SKY7, esquí gordito pero que te hace disfrutar también mucho en pista cuando la nieve está como estaba ayer. Me busqué una palita muy asequible, que tiene, cuando tiene, una nieve polvo muy fresquita y me estuve allí un rato. Una bajada para mí, otra dedicada a mi amigo Joan Pasanau, que no puede esquiar estos días y es una de las personas que yo conozco que más disfruta del esquí. Otra dedicada a Pablo y Carolina, que recientemente han tenido un percance y se han quedado sin poder esquiar, aunque están bien y eso es lo importante. Otra para mí y me fui a pistear un poco.

Pensando en los compañeros que no pueden esquiar estos días. Va por ellos. Ya falta menos.

 

En algunas zonas no había ni una huella.

 

Estado excelente de la nieve a pesar de ser más de las doce de la mañana.

Tenía por ahí arriba a algunos amigos que le pegan bien. Cuando me junté con ellos lo tenían claro.

-Vente. Vamos a la pala.

-¿Qué pala?

-La que siempre queremos hacer.

-¿Seguro?

-Está buenísima. Hoy se puede.

Esa pala la llevo mirando un tiempo, casi nunca tiene la cantidad de nieve necesaria y, además, con calidad suficiente y sin riesgo de aludes. En realidad es el tipo de pala que miras y piensas: “algún día”. Pero, sinceramente, no formaba parte de mis planes. Está, o eso pensaba yo hasta ayer, por encima de mis posibilidades. No tanto por las técnicas como las psicológicas. Las difíciles de superara, las que te dejan en tu zona de confort.

Pues hicimos una aproximación, me asomé y dije que no. Me fui por el lado “fácil”, y lo de fácil está entre comillas porque tampoco es que lo sea mucho. De hecho, el lado fácil ya me lo ponía, psicológicamente hablando, un poco difícil.

Pero observé la montaña, y la bajada de mis compañeros, y supe que sí. Era el día. La nieve se veía dura en el primer muro y también en el segundo. La luz estaba dejando ya paso a las sombras en el segundo muro y la visibilidad juega, ya lo sabéis, un tanto por ciento muy importante en tu confianza. Después, digamos en el tercer tramo, posiblemente también fuera de mi zona de confianza, la nieve estaba buena, para disfrutarla bien.

“La pala”. Nunca se ve de fuera como se ve desde arriba. Impresiona bastante.

Vamos.

En la silla mis compañeros Alex y Ramón empezaron su tratamiento psicológico. Ya sabéis cómo son estas cosas… Casi es mejor que no traten de “animarte” porque te dan ganas de darte la vuelta, jejeje. Menos mal que son divertidos y cambiamos varias veces de tema. En mi intención estaba la de convencer a Cristian, que está esquiando súper bien esta temporada, pero que no veía que fuera su día para esa pala. Así que no lo dije más. Cuando no lo ves no lo ves. Y solo tú lo sabes.

Arriba. Pensando cómo atacarla después de haber visto cómo lo habían hecho mis compañeros. Foto de Alex Martínez.

 

Alex atacando la pendiente. No parece que haya mucha, pero hay muchísima.

 

Cristian en otra pala, también de las chulas.

 

Ramón en otro momento del día.

Y vamos. En general el resumen era, confianza en el primer muro y seguridad en el segundo, esquía y ya está. Y así fue. El primer muro, sinceramente, pero eso lo puedo decir ahora, no era para tanto. El segundo sí que impresiona más, es realmente empinado y la nieve ya estaba en sombra, además de que estaba más dura. Bastante dura, pero quizás por eso pude hacerlo, creo que con nieve más suelta hubiera tenido más dificultades. Confianza, cantos, dejar al esquí hacer su trabajo, encarar con decisión y esquiar. Sinceramente, en el momento te llegas a concentrar tanto que se pasa demasiado rápido. Un suspiro. Subidón de adrenalina y a disfrutar del resto de la bajada.

Hoy mi zona de confort está un poquito más arriba, se movió ayer y me alegro mucho. Tengo que dar las gracias a mis compañeros, que me animaron a hacerlo. No sé cuándo volveré a esa pala, porque las condiciones no son fáciles de que se den. Pero volveré, y ya sabré que puedo hacerla. Habrá que ver bien las condiciones, siempre cambiantes, pero cuando pase por allí la seguiré mirando, a partir de ahora con más cariño. Me ha enseñado cosas. Seguiremos aprendiendo.

Así dejé El Tarter, recibiendo más nieve

¿Qué tal tú? ¿Te gusta salir de tu zona de confort? ¿Te quedas en ella pero te sientes estancado? Muchas veces, al menos unas cuantas, por temporada yo procuro moverla. Tomar alguna clase, como el otro día de “freeride”, esquiar un poquito más al límite cuando se puede, probar nuevos esquís, intentar algo nuevo,… Siempre es bueno para aprender, para estar motivado y, en definitiva, para seguir disfrutando de este deporte que nos gusta tanto. Seguimos.

Quiero agradecer de manera especial a mis compañeros de aventuras Ramón, Alex y Cristian, que estuvieron pendientes de mí. Primero bajó Ramón, que la había hecho bastantes veces, después yo, que era “el nuevo”. Y, por si acaso, detrás iba Alex. Desde abajo nos vigilaba Cristian. Nunca es malo que alguien esté vigilando, y NUNCA hacer estos descubrimientos solos. Una caída ahí puede ser mala, pero si estás solo, y a esas horas puede ser muy peligroso, incluso podrían no encontrarte antes de la noche si te pasara algo y vas solo.

Como es lógico, la quise repetir, pero se cerraba ya la estación. Un poco de pista hasta el aparcamiento y volver al mundo real. ¿O el real es el otro? ¿Cuál es el tuyo?

 

 

 

7
Deja tu comentario

avatar
3 Hilos de comentarios
4 Hilos de respuestas
0 Seguidores
 
Comentario con más reacciones
Hilo de comentario más candente
4 Autores de los comentarios
Álvaro UrzaizÁlvaro UrzaizferreirocJose Antonio Otero MartinSKI&MORE Autores de comentarios recientes

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  Suscríbete  
más nuevos más antiguos más votados
Notificarme sobre
SKI&MORE
Guest

Muy buen artículo!!

JAO
Member
JAO

Buena pala Álvaro!!! digna de todo un campeón.
Yo siempre he sido de los que piensan que “si esta blanco se puede bajar” pero es cierto que con la edad y la lógica perdida de forma física, disfruto mucho en pistas rojas y azules donde poder “tumbar” a gusto, pero no es menos cierto que algunas veces me gusta volver a hacer locuras y necesito bajarme a saco algún murito bien empinado o alguna pala como esa!!!!

ferreiroc
Guest
ferreiroc

Pues desde la óptica de un esquiador recreacional con una lesión seria esquiando en mitad de la treintena, y ya superada actualmente la cuarentena, soy partidario de la zona de confort, aunque soy consciente de que esto implica que se reduzca año tras año, pero el cuerpo no me pide salir de ella. Es más, admiro a la gente que todavía conserva esa inquietud e ilusión por salir fuera de la zona de confort.

Sígueme en

Revista Solo Nieve

Revista Solo Nieve

Catálogo Solo Nieve 2019