Cuando subo en una silla o en un arrastre me gusta saludar al remontero. No sé, quizás lo hace todo el mundo y están hasta el gorro, pero no son transparentes, son personas que trabajan mientras nosotros lo pasamos bien y lo mínimo que podemos hacer es dedicarles un saludo.

Siempre están ahí, haga sol, nieve, frío o calor, intentando hacer lo posible para que los que estamos allí lo pasemos lo mejor posible, pendientes de que todo vaya sobre ruedas y no haya problemas. Y muchas veces con un trabajo bastante monótono pero de cuya eficacia depende que las colas vayan lo mejor posible y, aún más importante, nuestra seguridad al entrar y salir de un remonte.

Por ello, hoy quería escribir unas líneas para reconocer su trabajo y, de paso, invitar a todos los que paséis por su lado a que les saludéis con un “buenos días” y si son de los que os dan la percha u os paran la silla, un “gracias” siempre viene bien. Estoy convencido de que os lo agradecerán.

¡Buena esquiada a todos!