Cada año pasa lo mismo. Llegan estas fechas y nos enfrentamos a la dura prueba de comprobar si nos hemos engordado de un año para el otro. Sí, todo por culpa de que hace un tiempo, cuando empecé a competir en masters me hice con un mono de esquí de competición.

mono de esquí de competición

Esquiar con mono ofrece una sensación de velocidad sin rozamiento que recomiendo a todo el mundo, pero el primer día que te lo calzas te das cuenta de que aprieta, no tienes 16 años y que ese entrecot de más que te metiste entre pecho y espalda se va a notar y mucho, porque un mono de esquí de competición no perdona nada. Vamos, que no hay como tener que ir embutido en un traje de éstos a cierta edad para intentar mantener la línea más que nunca, porque hay que estar como un figurín para lucirlo con dignidad y está claro que los que corremos masters no somos ni Vonn ni Innerhofer. En fin, se hará lo que se pueda, pero por si acaso ya me he sacado de encima los kg navideños y creo que estoy preparado para afrontar las apreturas del mono una temporada más.

Y no nos engañemos, un mono de esquí de competición está hecho de spandex y os aseguro que no encoge con el tiempo, en todo caso se da un poco para que quepan todas las lorzas Y caben, pero están ahí, por lo que si la cosa degenera, quién sabe, igual llega un día que amigos y familiares me niegan el saludo, pero mientras tanto, seguiré luciendo mi discreto mono Spyder siempre que la ocasión lo merezca. Cosas de los que competimos en masters, que a veces somos unos incomprendidos, porque se trata del espíritu, no de la edad.

 

mono spyder

De esta guisa me presento en el portillón

 

A lo que iba, este fin de semana toca enfrentarnos al reto del mono. Llegan mis primeras carreras de la temporada y la gran prueba popular del año, la Salomon Quest Challenge.  Todo en un mismo fin de semana y en la misma estación, Masella. Algo me dice que se verá mucho mono de esquí de competición por allí… Y aunque pasemos la prueba del mono, siempre puede haber algo que vaya más embutido, un dorsal 🙂

 

¡Nos vemos en el portillón!