En el pasado descenso olímpico de Pyeongchang corrieron 57 corredores de 28 países distintos.  A pesar de esta variedad geográfica, todos tenían un punto en común. Sí, todos ellos corrían con unas botas con el ADN italiano, de la zona de Treviso. Y es que allí, concretamente en la localidad de Montebelluna, a unos 70 km de Venecia, se encuentra el Silicon Valley del calzado de esquí. Bueno, del esquí y otras tantas modalidades deportivas y algunas no deportivas.

Montebelluna

¿Por qué Montebelluna?

En esta ciudad de poco más de 30 000 habitantes, junto a sus alrededores, las principales marcas de botas de esquí han diseñado y fabricado botas, ganchos y botines. Incluso la maquinaria con la que se fabrican estas botas. se produce aquí, pero esto no ha ocurrido por casualidad.

Montebelluna

La tradición de esta población en la fabricación de botas viene de muy lejos, ya que Montebelluna era un centro tradicional de fabricación de calzado ya en el siglo XVII y hoy en día todavía hay más de cien empresas que fabrican calzado, desde botas de esquí a botas de fútbol, de escalada, de montaña, de ciclismo, de motociclismo..

Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, los soldados necesitaban zapatos resistentes y fue justo junto a las Dolomitas donde Italia luchó contra Austria. ¿Qué podía ser más lógico que hacer las botas para los soldados directamente en Montebelluna? De este tipo de botas se pasó a las de esquí , también por la situación geográfica.  La producción en masa de las botas de esquí comenzó aquí en los años 50 gracias en gran parte a la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Cortina d’Ampezzo en 1956. Porque, como es bien sabido, Cortina está en los Dolomitas, por así decirlo, a la vuelta de la esquina de Montebelluna.

Años más tarde, en la década de los ’70 la ciudad se convirtió en la capital mundial de las botas de esquí, cuando de la mano de Nordica se perfeccionó la técnica para hacer botas de plástico. Aunque fue el estadounidense Bob Lange quien inventó la primera bota de plástico, la tecnología italiana desarrolló una manera más rápida y eficiente de fabricar las botas. En lugar de verter el plástico en el molde, decidieron inyectarlo, eliminando las burbujas de aire y acelerando el proceso. Esto significó el final de las botas de cuero y la introducción de las botas de plástico en el mercado.

Una vez establecida como capital de la fabricación de botas de esquí, muchos competidores en Austria, Francia, Alemania y Estados Unidos cerraron sus fábricas y se mudaron a Montebelluna. Se compraron empresas locales, como San Marco, San Giorgio o Caber, que empezaron a fabricar para algunos de los monstruos de la industria del esquí. En las Olimpiadas de Invierno de 1994, por ejemplo, aproximadamente el 75 por ciento de las botas de esquí que llevaban los corredores estaban fabricadas en Montebelluna. A finales de los años 70 en Montebelluna y alrededores trabajaban 12000 empleados de más de 500 empresas relacionadas con el calzado, dando como resultado una de las zonas con la renta per cápita más alta de Italia.

Pero en los últimos años, los crecientes costos de producción han provocado que la mayoría de empresas de Montebelluna hayan decidido deslocalizar su producción para llevarla a la República Checa, Hungría, Bulgaria, Rumania o China, aunque prácticamente todas las marcas como Tecnica, Nordica, Salomon, Lange, Rossignol, Head o Fischer todavía mantienen o simplemente han montado centros de diseño, I+D y marketing en la zona de Montebelluna para aprovechar la experiencia local, ya que esta zona del Treviso continúa siendo el referente absoluto y mantiene todo el know how en cuanto a botas de esquí y calzado deportivo se refiere. Incluso se ha dado la circunstancia de alguna gran marca que ha querido entrar en el mundo del calzado de montaña y no ha dudado en fichar materia gris proveniente de esta zona de Italia para desarrollar sus productos.

Esta huida del proceso productivo hace que actualmente menos de una cuarta parte de las botas producidas anualmente se fabrican en Italia y sea realmente difícil saber dónde fabrica cada marca sus modelos. Pero no todas las marcas han seguido este camino y algunas, como por ejemplo Dalbello, continúan manteniendo el 80% de su producción en la zona de Montebelluna y como no podía ser de otra manera, presumen de ello.

 

En este vídeo que se puede encontrar en la web de la marca se respira el ambiente de Montebelluna y su vecina Asolo. Me ha encantado, así que ahí va:

Hoy en día todavía hay más de cien empresas que fabrican calzado, desde botas de esquí a botas de fútbol, de escalada, de montaña, de ciclismo, de motociclismo…

Así de simple, así de sencillo. Montebelluna es la culpable de que las mejores botas de esquí sean italianas. No lo olvides cuando vayas a comprar unas botas, porque te lleves las que te lleves, seguro que llevan la herencia de esta bella localidad.