Edurne Pasaban, primera alpinista y primera mujer española en ascender los 14 ochomiles, nos concede esta entrevista. La deportista de Tolosa, que vivió en Barcelona varios años, pero que en la actualidad vive a caballo de San Sebastián y el Valle de Arán, nos habla del boom que existe alrededor del esquí de montaña, del que ella no es ajena. Edurne ha apreciado en primera persona la nueva tipología del esquiador de montaña y ella se muestra muy animada y entusiasmada con el augue que está viviendo esta práctica deportiva, aunque, sobre todo, exige prudencia. Estas palabras resumen diez minutos de conversación, pero pudieron ser muchos más, porque cuando se sienta junto a Edurne para hablar de la montaña, de lo que sucede en ella, de cómo disfrutarla y vivirla, se estaría horas y horas. Parece que el tiempo se detenga y es que Edurne tiene una habilidad especial para hipnotizar con sus palabras a quien la escucha, dada la alta estima y el profundo enamoramiento que siente por la misma.

Edurne, ¿cómo estás viendo el auge del esquí de montaña?

Cada vez hay mucha más afición al esquí de montaña. Es verdad que mucha gente que hacía esquí de pista ha querido encontar algo diferente. No dejar el esquí de pista, que es algo que hemos hecho todos, pero buscaba motivarse con alguna cosa diferente. Y cuando digo que mucha gente, antes el esquí de  montaña sólo lo practicaba la gente que tenía, que era aficionada a la montaña y se puso unos esquís. Nosotros éramos unos esquiadores nuevos que aprendimos a hacer el esquí de pista a través del esquí de montaña, pero ahora está pasando otro fenómeno diferente, que lo veo mucho en el Pirineo. Nosotros tenemos una casa de guías de montaña en el Valle de Arán, y vemos que la demanda del esquí de montaña nos llega de gente que era muy aficionada al esquí de pista y que con la montaña el único contacto que tenía eran las pistas de las estaciones de esquí. Ahora quieren salir de ahí y hacer esquí de montaña. Hay todo tipo de gente haciendo esquí de montaña. Antes era más para gente ‘friki’ en el buen sentido, más montañeros, pero ahora la gente que esquiaba en pista está mirando a la montaña. Está habiendo un boom bastante grande.

¿Cómo valoras este boom del esquí de montaña?

Me parece una cosa súper buena que todo el mundo pueda vivir la montaña a su manera, y que gente que sólo iba a esquiar en pista pueda encontrar algo diferente en la montaña. Pero para ello hay que tener un gran conocimiento de la montaña y, paradójicamente, este tema es el gran desconocido. Por esta razón yo siempre digo que todo aquel que empiece en el esquí de montaña, sino conoce bien la montaña antes de empezar, se informe y que vaya a diferentes cursos de tema de avalanchas, de pendientes, de bajadas complicadas…

¿Ves una buena convivencia entre el esquiador de pista y el esquiador de montaña, porque ya hemos visto algunas situaciones delicadas? La típica de una hilera de esquiadores subiendo foqueando por el lateral de una pista, con el peligro que ello puede representar.

Este problema se está produciendo ya en las estaciones de esquí, ya que todos nosotros estrenamos en las estaciones cuando el tiempo es malo y la montaña está cargada y no se puede salir fuera. Al final pienso yo que llegará una regulación, seguro, porque es verdad que en algunas estaciones no tanto, pero me acuerdo que el invierno pasado estaba en Andorra haciendo esquí de montaña al lado de pistas y era peligroso para ambos, para el esquiador de montaña y el de pista. Seguramente llegará el momento en el que esto se regule de alguna manera, pero no hay que quitarlo. Es una nueva forma de disfrutar de la montaña. Pueden convivir en el mismo sitio, seguro.

Y es que la tipología del esquiador de montaña es realmente variada, ¿verdad?

Cada vez veo mucha más gente que se mete en el esquí de montaña. Para evitar situaciones desagradables yo siempre les recomiendo que vayan a cursos sobre nivología, aludes, sobre utilización del arva, pala y sonda, e importante, si tienes para comprarte un buen par de esquís, ahora que todos miramos el tema del peso, el Arva, la pala y la sonda son imprescindibles.

Después hay que saber utilizarlos.

Sí, sí. Hay gente que se compra todo este material y no sabe por ejemplo cómo va un Arva. Todos son diferentes. Yo misma reconozoco que siempre utilizo el mismo, y si un día me dan otro a veces tengo dudas de hasta cómo funciona. Y practicar, es súper sencillo, pero es el que te salva la vida.

Y para disfrutar del esquí de montaña, tampoco hace falta ser un pro.

¡Qué va! No identicamos el esquí de montaña con ser un pro. Es igual que las carreras de montaña. Hay gente que son unas máquinas en las carreras de montaña y hay otros que lo hacemos doblando el tiempo. El esquí de montaña es para todo el mundo y está abierto a todo el mundo. Es una manera de introducirse a la montaña con el esquí súper chula y cada cual a su ritmo.

¿Esquías mucho durante el invierno?

Sí, sí que esquío. Casi todo el invierno me lo paso en el Valle de Arán. Ahora cuando llegue diciembre me voy para allí y  podría decir que vivo allí. Sí que esquío. En el verano me identificaría con la bici y en el invierno con el esquí. Para mí ha sido una herramienta de entrenamiento súper importante y me encanta esquiar fuera y dentro de las pistas. De verdad, soy una amante del esquí.

Pero, ¿no llegaste nunca a competir en esquí de montaña?

No, no. En todo, mil cosas, pero todo mal (ríe).

Por cierto, qué proyectos puedes avanzarnos de tu próxima agenda.

En 2015 sí que tendré un proyecto nuevo, que no sé si será el Everest sin oxígeno o alguna otra cosa que tengo con algunas mujeres que tenemos que discutirlo a final de año. Tengo que irme al extranjero a hablarlo con ellas porque no son españolas.

*Esta entrevista tuvo lugar en el acto de presentación del Gore-Tex Experience Tour, de la que ela es embajadora. Inicitiva de la que encontrarás información en este enlace: www.experience-tour.com