¿Cómo podremos esquiar con la COVID-19 esta temporada?
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¿Cómo podremos esquiar con la COVID-19 esta temporada?

Estamos ya en septiembre, la temporada la tenemos a la vuelta de la esquina y somos muchos los que queremos empezar a esquiar para olvidar el mal final del año pasado.  Lamentablemente, lo que todavía está un poco verde es el tema de la solución al problema de la COVID-19, por lo que parece claro que nos tocará esquiar y convivir con el coronavirus al mismo tiempo.

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En un deporte como el esquí, en el que nos congregamos mucha gente y compartimos remontes, colas, etc. parece complicado poder mantener las distancias de seguridad que todos los organismos recomiendan para poder tener a raya la epidemia. Pero entonces, ¿cómo podremos esquiar?

La ventaja que tienen los deportes de invierno en el hemisferio norte es que han tenido unos meses para «verlas venir» y observar qué han ido haciendo los otros sectores para poder convivir con la pandemia y a la vez, ofrecer sus servicios. En condiciones normales, todo el mundo debería tener planes de contingencia diversos para poder actuar en función de cómo se presenten las cosas. Un primer test lo han tenido muchas estaciones que abren en verano, pero la afluencia no tiene nada que ver con el invierno, así que sólo sirve como punto de partida.

En cualquier caso, nos hagan ir como nos hagan ir, se tendrán que implementar una serie de medidas, algunas de las cuales podrían ser las que reflejan este pequeño análisis que viene a continuación:

 

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Mascarilla

Una ventaja que tiene nuestro deporte es que lo practicamos muy tapados. Llevamos guantes, casco, máscara y no pasa nada por añadir una mascarilla si las circunstancias lo hacen necesario. Desde luego, entre esquiar con mascarilla o no esquiar, yo lo tengo claro.

En algunas zonas de Canadá están hablando de obligar a ir cubierto, pero no tendrá que ser necesariamente con una máscarilla reglamentaria. Bastará con ir con algo tipo Buff o similar. En  otros sitios de USA, en cambio, hay que ir con mascarilla, que parece lo más prudente. Veremos qué pasa aquí.

 

Remontes

Perece que el problema no lo tendremos bajando, pero en remontes y las colas, seguramente se tendrá que mantener una distancia. Se pueden dar dos situaciones:

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  1. El trayecto en remonte tiene el tratamiento igual a circular por la calle, por lo que hay que mantener 2 m de distancia y llevar mascarilla.
  2. El trayecto en remonte se considera como una reunión. Es este caso, si es inferior a 10 personas, no habría problema en cuanto a regulación y la limitación la pondría el usuario, que determinaría si se siente cómodo.

Analicemos el primer caso:

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Las estaciones que disponen básicamente de remontes de una persona, telesquís, cintas  o telesillas de una persona, no deberían tener demasiados problemas a nivel de aforo, ya que no cambia prácticamente nada. Ahora resultará que lo que mola es tener arrastres aniguos y nada de telesillas de última generación. Back to the basics.

Para todos los demás tipos de remontes, si a la hora de subir hay que poder mantener la distancia, empiezan los problemas. Porque eso puede implicar que vayan 1 en las sillas de 2, 1 ó 2 en las sillas de 3, 2 en las sillas de 4 y 6 y hasta 3 en las sillas de 8. Otra cosa podrían ser las cabinas, donde no debería subir más de una persona.

Hasta aquí, todo muy sencillo. Pero claro, pon que a una estación que tiene una capacidad de transportar X esquiadores/hora le bajas esta capacidad a la mitad o menos. Automáticamente quiere decir que se formarán unas colas estratosféricas en la base de los remontes. Y eso podría ser peor que subir junto a alguien desconocido en un remonte.

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El esquí es un deporte que se practica a menudo en familia y con amigos, por lo que aquí podríamos encontrar la manera de llenar más los remontes. En teoría no debería haber problema en subir a un remonte con alguien con quien convivimos, estamos en el mismo apartamento durante el fin de semana, comeremos o cenaremos juntos,…  pero dependerá de lo que marque la norma.

 

Separación en las colas

Uno de los mayores problemas en una estación de esquí se darían en las colas. Si se reduce la cantidad de gente en los remontes, habrá más colas, y estas habrá que organizarlas muy bien para que se mantengan las distancias.

Para mantener los 2m de distancia, se podrían colocar marcas que hagan que sepamos a qué distancia estamos del delante. No todo es malo, ¡por fin podremos hacer una cola sin que nadie nos pise los esquís! Las colas podrían ser siempre de una sola persona, como si se tratara de un carril individual.

En el caso de haber dos o más remontes, uno al lado del otro, en las zonas donde las colas no se pueden mantener separadas, habría que colocar unas mamparas o similar.

 

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Limitación de aforo

Cuando ves las barbas del vecino afeitar, pon las tuyas a remojar. Viendo como sucede en los museos, los parques de atracciones o las playas, parece más o menos lógico que las estaciones de esquí no se queden fuera de este criterio y se imponga limitar los aforos de las mismas.

Un aspecto que hay que tener en cuenta y que juega a nuestro favor es que las estaciones suelen abrir con muy pocos remontes y pistas operativos y más o menos se puede esquiar bien. Otra cosa son Navidades y algunos fines de semana de febrero, donde la afluencia es enorme y la cantidad de gente ya no se regula sola. Habrá, por tanto, muchos días en los que se pueda esquiar sin demasiados problemas, especialmente entre semana.

Otro tema es si el negocio de la nieve es rentable limitando mucho el aforo y reduciendo notablemente otro tipo de ingresos como los de la restauración, que tambien se vería afectado por todas las medidas. Podría ser que muchas estaciones acabaran el ejercicio con fuertes pérdidas. Y aquí entra otro factor en la ecuación.

Una gran cantidad de estaciones de esquí son públicas, por lo que el aspecto de generar pérdidas no debería ser demasiado relevante en una situación como esta. Se mantienen puestos de trabajo, los valles siguien con actividad y una parte de lo que se gasta por un lado, se ahorra en gasto público de tipo social en forma de paro, expedientes de regulación y pérdida de impuestos de negocios que dejan de ganar dinero a causa de estaciones que están cerradas. Pero, ¿qué pasa con las privadas?

El personal que hace falta para abrir una estación con limitación de aforo es como mínimo igual al que se necesita con la estación a tope (más algún empleado de más para control), pero los ingresos se reducen a un porcentaje muy inferior. Está claro que no se puede aguantar de este modo, por lo que algunas o muchas estaciones privadas se podrían encontrar en la situación que el agujero que les puede suponer abrir puede ser descomunal. Y alguna, ¿podría no abrir? Sería una hecatombe para los habitantes de esos valles, sobretodo si se trata de una zona que depende completamente de esa estación.

Si la limitacion de aforo para poder esquiar con la COVID-19 se convierte en una realidad, nuestras estaciones de esquí se convertirán en una réplica de Deer Valley pero con muchos menos esquiadores. las estaciones podrán reaccionar de distintas maneras:

 

1. Limitación de horario por forfait

Si hay que garantizar un aforo máximo de esquiadores, una de las opciones podría ser limitar las horas de esquí para cada forfait a un máximo de dos o tres, por ejemplo.  Facilitaría mucho la rotación y haría que hubiera mucha menos gente en pistas. Lógicamente, el precio del forfait tendrá que ser mucho más económico.

Este sistema es fácilmente implementable en estaciones que disponen de forfait con sistema electrónico. De este modo, empezaría a contar desde que coges el primer remonte y a las 2 o tres horas, ya no dejaría acceder a los tornos.

Ventajas

Facilita mucho la rotación.

Sencillo de implementar con sistemas de control automáticos.

Inconvenientes

En estaciones grandes hay riesgo de quedarse colgado sin poder volver a la zona donde se tiene el coche.

Riesgo de demanda muy baja para forfaits de tan poco tiempo, especialmente en estaciones con desplazamientos largos.

En ausencia de sistemas de forfait electrónico es muy difícil de implementar.

 

2. Cierre con la estación llena

Cuando se llega a un tope, se cierra el acceso a más gente. Más o menos como ha pasado con las playas este verano. A medida que sale gente, pueden entrar más.

Ventajas

Sistema muy sencillo que asegura que no haya aglomeraciones.

Inconvenientes

Muy probablemente, se producirán colas a primerísima hora para poder acceder y mucha gente se quedará fuera, con la consiguiente mala experiencia por parte del cliente.

 

3. Reserva

Este es un sistema que utilizan algunos gimnasios estos días. Hay un número muy limitado de plazas y sólo se accede mediante reserva.

Ventajas

Nadie llega y se queda sin esquiar.

Inconvenientes

Hay que implementar un sistema de reservas, que en algunos casos podría llevar a la situación de que fuera más difícil ir a esquiar un día que conseguir mesa en el Celler de Can Roca.

 

4. Preferencia para los forfaits de temporada

Una opción consiste en facilitar el acceso a los forfaits de temporada, dejando pocas plazas para los forfaits de día. Los forfaits de temporada tendrían una limitación de días a acceder en fechas de más afluencia y combinándolo con otras opciones, como las reservas o el número de horas al día, se podría acabar esquiando bastante.

Ventajas

Fomenta la contratación de forfaits de temporada, que supone una inyección económica a principio de temporada.

Inconvenientes

Cerrar el acceso al esquiador ocasional y quedarse sólo con esquiadores premium no es una solución muy popular.

 

5. Eliminación de los forfaits de temporada

En una temporada como esta, en la que es muy probable que haya limitación de acceso, puede resultar difícil disponer de un forfait con el que podemos esquiar siempre que queramos. Especialmente si queremos abrir la estación a esquadores ocasionales y tenemos muchos forfaits de temporada que ellos solos podrían casi llenar la estación.

Ventajas

Mayores ingresos en circunstancias de limitación de forfaits.

Inconvenientes

El esquiador de muchos días podría acabar optando por probar otra estación que sí le permita sacar el forfait de temporada, con el riesgo de perderlo para siempre.

 

6. Aumento de precios

Si la oferta es escasa y la demanda es más o menos la misma que otros años, una opción que podrían barajar las estaciones es aumentar el precio del forfait, de manera que éste se adapte a la demanda. Así, en fines de semana y aún más en fechas muy señaladas, nos podríamos encontrar con forfaits a más de 100 €, como si estuviéramos en Estados Unidos. Se podrá esquiar mejor que entre semana, pero habrá que pagar por ello.

Ventajas

Las estaciones pueden mantener los ingresos.

Inconvenientes

Mala imagen de cara a los esquiadores.

 

Estas sólo son algunas opciones que existen para reducir los aforos de las estaciones y poder esquiar con la COVID-19,. Pero seguro que hay muchísimas más y combinaciones de estas y otras.

En cualquier caso, ojalá me equivoque, pero creo que por ahí irán los tiros. Cada estacíón tendrá que ver qué medidas le conviene más seguir en función de cómo se comportan sus clientes.

En mi opinión, habría que intentar mantener las distancias todo lo que se pueda. Y mientras no se está bajando, ir con mascarilla. Demasiado frágil está todo para que empiecen a salir casos en las estaciones, el esquí se demonice y haya presiones para cerrar las estaciones. Hay que pasar este año como sea, pero esquiando. 

Y mientras pensamos en qué medidas implementará cada estación para poder esquiar con la COVID-19, no olvidemos que ¡quedan poco más de dos meses!

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2 comentarios en «¿Cómo podremos esquiar con la COVID-19 esta temporada?»

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