De actor principal a asumir un rol secundario. Tras ser el referente del freestyle durante más de una década, decidió cambiar de escenario y dedicarse a la competición alpina. Trabaja duro en la estructura del equipo sueco de Copa del Mundo con la aspiración de una plaza olímpica. Aprovechamos el paso de la Copa de Europa por la estación andorrana de Grandvalira para charlar con él. En esta entrevista nos explica el porqué del cambio, lo que le motiva para seguir entrenando con la ilusión de un chaval y las diferencias entre el circo del freestyle y el alpino.
Texto: Pablo Mármol – Fotos: Head/RedBull/Grandvalira

Jon Olsson (Mora, Suecia, 17/08/1982)empezó a competir en carreras de esquí alpino a la edad de 16 años, pero no tardó en pasarse alfreeskiing. Ganador de 9 medallas en los X-Games, forma parte de la historia del freeski; es el creador de trucos como el D-spin 720 into a flatspin 540 (DJ Flip), el switch double rodeo 1080 (Hexo Flip), el double flatspin 900 (Kangaroo Flip) o el switch cork 720 to flatspin 540 (The Tornado). Ocho años más tarde, tras una apuesta con su amigo Jens Byggmark, Olsson decidió volver a participar en carreras de esquí alpino con el objetivo de estar en el portillón de salida de los próximos Juegos Olímpicos de Sochi 2014. Olsson hizo su debut en la Copa del Mundo de Esquí Alpino en Val d’Isère 2010, formando parte del equipo sueco que prepara los Juegos Olímpicos. Hasta la fecha ha conseguido 7 victorias y 16 podios en carreras FIS, así como bajar hasta los 10,94 puntos FIS tras su victoria en el Gigante de los Campeonatos Nacionales de Nueva Zelanda disputados en Coronet Peak. El cambio no está siendo nada fácil para este guaperas del freeski acostumbrado a ganarlo todo, a ser la estrella de las competiciones, a subir a lo más alto del podio y a salir en las portadas de todas las revistas.


¿Por qué una estrella del freestyle decide volver a pasar palos?
Cuando era pequeño ya competía en alpino, y después me decanté por el freestyle porque era mucho más divertido. Practiqué esta modalidad durante diez años y gané prácticamente todo lo que podía ganar, así que ya no tenía ningún objetivo pendiente en lo que estaba haciendo. Una noche estaba tomando algo con un amigo que acababa de ganar la Copa del Mundo de slalom y nos dimos cuenta de que nuestras vidas eran prácticamente iguales, los dos habíamos esquiado por todo el mundo. Hubo un momento en que le dije: ¿y por qué no empiezo a hacer carreras de esquí alpino?

La apuesta fue con tu amigo Jens Byggmark.
Esto sucedió en el año 2007, y cuando le dije que seguramente iba a empezar a competir en esquí alpino él pensó que le estaba tomando el pelo. Me dijo que no podía ser, que yo era un mono de circo y no un atleta, por lo que nunca podría hacer esto. Tiempo más tarde le dije: ¿sabes qué? ¡Voy a probarlo! Nos apostamos 5.000 euros a que participaba en los Juegos Olímpicos de 2014. Cuando me desperté al día siguiente, me di cuenta de que era una locura, pero..

¿Fue tan duro como te esperabas volver al esquí alpino?
Al principio no fue muy duro porque no tenía que pensar en nada. Únicamente me ponía los esquís y esquiaba. Pero a medida que iba alcanzando niveles más altos, tuve que aprender muchas otras cosas. En el momento en el que estoy ahora es duro. Cuanto más nivel de esquí tienes, más duro es progresar.

¿Qué es más complicado, el alpino o el freestyle?
Creo que durante los primeros cuatro años en los que competí en esquí alpino lo hice de la misma manera que en freestyle: me ponía los esquís y esquiaba. La temporada pasada fue la primera que tuve un entrenador y trabajo de una manera normal. He pasado muchas horas con el entrenador entendiendo la modalidad. Desde fuera parece fácil competir en una carrera de esquí, pero después te das cuenta de que hay muchas pequeñas cosas que aprender y que es mucho más difícil de lo que parece. Pero esto es lo que me motiva.

¿Disfrutas?
Sí, empecé a esquiar de una manera más comprometida y me lo pasaba muy bien porque era algo nuevo de lo que tenía muchísimo que aprender. En un principio mi nivel era muy bajo y experimenté nuevas sensaciones, como participar en una carrera, quedar en el 25 y estar contento. En freestyle si quedaba segundo, era un fracaso. Es duro pero muy divertido, y eso es lo importante.

¿Sirve de mucho tu experiencia de freestyler en el alpino?
Creo que lo más importante es el factor psicológico. Saber que he sido el mejor del mundo en una modalidad de esquí me ha dado la confianza que necesito para tener éxito en las carreras.

¿Satisfecho?
Es más duro de lo que pensaba. Con el freestyle se esquía mucho pero en un ambiente más relajado. En cambio, en el esquí alpino vas de un sitio a otro para entrenar, y estar en forma tiene un precio muy alto. Ésa es en esencia la diferencia más grande.

Todas las carreras de la Copa del Mundo que has hecho han sido GS.
Cuando era más joven y hacía competiciones, esquiaba mejor en slálom, pero gran parte de mi vida la he pasado saltando por las montañas, así que escogí esta disciplina porque es con la que más disfruto. Hace dos años veía el slalom como una opción de futuro, pero me he dado cuenta de que el día tiene 24 horas y que todavía practico un poco de freestyle, organizo eventos, etc. Si el día tuviera 48 horas, también entrenaría slalom.

En el circuito alpino ya no eres la estrella, el referente, sino uno más.
Es otra de las grandes diferencias. Cuando participaba en un campeonato de freestyle sabía que era uno de los favoritos, pero en una carrera de esquí todavía estoy aprendiendo y cuando miro la pista y los participantes, pienso que ellos son muy buenos. Me hacen falta bastantes más horas de entrenamiento para plantarme en el portillón de salida y pensar: voy a ganar.

¿Qué te parece Grandvalira?
Cuando veo la pista Avet impresiona porque me da la sensación de que he venido a una Copa del Mundo y no a una Copa de Europa. Normalmente una Copa de Europa no está tan bien organizada, y al llegar aquí se nota la gran diferencia. Es estupendo estar en Grandvalira. La pista es perfecta y la han dejado niquelada para la competición. Además, aquí tienen uno de los mejores snowparks del sur de Europa. Con lo cual es una estación perfecta.

¿Dónde encuentras mayores dificultades?
Creo que la mayor diferencia es que siempre acabo cansado después de una carrera de esquí. En cambio, con el freestyle siempre vas de arriba abajo durante todo el día y esquías durante un período largo de tiempo, pero la potencia que utilizas no es tan intensa. Un día de entrenamiento esquías siete rondas y estás totalmente muerto. Ése es el gran cambio. Además, tienes que pasar más horas en el gimnasio y preparar los esquís. Con el freestyle sólo tienes que sacar los esquís, ponértelos y disfrutar.

¿Volverás a competir en freestyle?
Sí. Durante diez años he practicado el freestyle cada día para ser el mejor del mundo y ahora disfruto siendo capaz de practicarlo sólo porque es divertido y me lo paso bien en el aire. Es un gran cambio, ahora me divierte subir a lo alto de la montaña y bajar disfrutando en vez de hacerlo para ser el mejor del mundo. Ahora disfruto más del freestyle y lo encuentro más divertido porque ya no siento la presión. Hace unos años si quedaba segundo, el resto del día era terrible, pero ahora pienso: está bien, has hecho un buen trabajo. Es genial tener variedad en el esquí.

De las nuevas generaciones de freestylers, ¿hay alguno que te llame especialmente la atención?
Hay algunos chicos que prometen y lo que más me impresiona es que no tienen miedo a pesar de sus cortas edades -17 ó 18 años-. Cuando yo tenía su edad, hacer un backflip era algo muy extremo, pero ellos han crecido viendo lo que nosotros hacíamos, así que un doble flip es totalmente normal.

¿Cómo encajó la comunidad freestyler que te pasaras al alpino?
Todo el mundo estaba muy intrigado y pensaban que era muy curioso que alguien rompiera con la comunidad para dedicarse pasar palos. He recibido un montón de e-mails de freestylers preguntándome.

Y el mundillo alpino, ¿te ha recibido bien?
Podría decir que la bienvenida fue un mix. Hay gente que piensa que debería quedarme donde estaba, pero también están el resto de las personas que de verdad disfrutan pensando que llegan nuevos conocimientos a este deporte.

Así pues, ¿crees que estás en el camino del éxito?
Todavía no, me queda mucho por aprender.

Va, no será para tanto.
Hay esquiadores muy buenos ahí fuera. Siento que tengo que aprender todavía mucho para acercarme su nivel. Lo que sí puedo prometerte es que lo intentaré.
*Agradecimientos a Grandvalira y a Apple tree communications.