No hay mal que por bien no venga
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No hay mal que por bien no venga

En el esquí, como en otros aspectos de la vida, las cosas no tienen por qué salir siempre bien. Sin embargo, igual que en la realidad diaria, no hay mal que por bien no venga. Esto es, se puede convertir un hecho a priori negativo en algo positivo. Siempre.

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Pues así llegó un sábado, hablo de unos días antes de Navidad, en el que, sin saber por qué, aunque creo que fueron las ganas, me cogí los esquís gorditos. Los Atomic Bent Chetler (100 de patín) un esquí claramente orientado al esquí fuera de pista. Y las botas con las que más los suelo usar, las Hawx Ultra XTD 130, de las que tan contento estoy. Claramente un equipo para «freeride«, o para nieve blandita. Que no va nada mal en pista, pero para lo que no están, en principio, destinados.

¿Equipo inadecuado? Nunca se sabe…
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Nieve el viernes… (una vez más…)

La cosa es que para ese viernes se había dado nieve, como para tantos viernes se da… Y creo que las ganas me pudieron. Así que me presenté en pistas con un equipo 100% freeride. Que no se diga que no voy preparado… Pero no se veía un copo en el suelo. Peor aún, se veía agua.

Es difícil describir la sensación de desencanto que tuve cuando me di cuenta de que en la cota media de la estación también había llovido. La nieve que se había ido cuidando tan bien en los últimos días había sido machacada y tratada con mucha dureza por el agua sin tiempo para que los equipos de campo la pudieran tratar. O sea: HIELO. Hielo de arriba a abajo. Quizás la nieve más dura de los últimos años cubriendo una estación prácticamente entera… Y ahí estaba yo, con mi flamante equipo de freeride…

De la necesidad virtud

Como, no sé si por suerte o por desgracia, no soy nuevo en esto, decidí que de la necesidad surgiría, tendría que surgir, alguna virtud, así que no había otra que esquiar e intentar disfrutar… Disfrutar, ¡claro que sí! No hay mal que por bien no venga. Para eso, una primera bajadita suave, después de haber calentado un mínimo, buscando la complicidad con los esquís y, muy importante, también con la botas. Trabajando un poco, que estamos MUY MAL ACOSTUMBRADOS…

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Y, poco a poco, como el que no quiere la cosa, te vas olvidando del hielo para disfrutar del esquí, del sonido a nieve muy dura, del miedo a resbalar. Si tú haces bien las cosas con el hielo, el hielo también las hace contigo… Y te enseña, porque hay que ser suave, y sensible pero a cambio te llevas una clase.

Al día siguiente eres un esquiador mejor, no tengas duda.
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No hay mal que por bien no venga

Así fue pasando la mañana, cada vez esquiando con más naturalidad hasta que la tarde va avanzando y llega el momento de irse. Hoy mi equipo me ha dado una lección, porque no me lo ha puesto fácil, pero me ha enseñado a sacarle partido y me ha dado, gratis, una lección de técnica. Yo podía haberme ido a casa a las 9’30 a llorar, pero no hay mal que por bien no venga, ¿me equivoqué en la elección de esquís? Pues es muy posible que sí, si tenemos en cuenta que tengo mejores opciones. Pero después de haber vivido el día completo sé que no.

Al taller todo el mundo

En mi caso, como os digo, la elección puede que no fuera la correcta, pero cuando dejé los esquís en el taller (los esquís de pista para el día siguiente) me di cuenta de que muchos tuvieron que llevar los suyos porque no tenían los cantos a punto (en cambio mis queridos Bent Chetler sí los tenían, casi nuevos).

Con unos buenos cantos bien hechos siempre vas a esquiar mucho más seguro. (Taller de SKIZ en El Tarter).
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Al día siguiente todo el mundo estaba contento, los esquís de casi todo el grupo habían pasado por el taller, la nieve había mejorado considerablemente (enorme el trabajo de los maquinistas y técnicos de la nieve)… ¿Resultado? Todo el mundo parecía esquiar mucho mejor. El hielo del día anterior nos había dado una clase a todos, particularmente a mí, que el domingo sí saqué a pasear los esquís de pista… ¡Qué maravilla! La lección que me dieron el día anterior los esquís y las botas (no las olvidemos) estaba siendo fielmente recitada por los esquís y botas de pista.

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El domingo

¿La nieve? La nieve estaba durita, pero muy bien tratada y buena. Esta vez no nos dio una clase, nos deleito con un magnífico domingo de esquí. El mismo que deseo para todos vosotros este fin de semana que ahora empieza. No ha nevado, pero no hay mal que por bien no venga, podemos disfrutar tanto como con la nieve recién caída, solamente tenemos que tener ganas de hacerlo.

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10 comentarios en «No hay mal que por bien no venga»

    • Hay que intentar ser positivo siempre, pero máximo cuando estás haciendo algo que te gusta tanto. ¿Qué opción te queda? ¿Irte a la cafetería de la estación? Noooo.

      Responder

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