¿Qué equipamiento necesito para la práctica de skimo?
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¿Qué equipamiento necesito para la práctica de skimo?

El esquí de travesía lleva años ganando seguidores, un éxito que se ha visto potenciado aún más desde la crisis del coronavirus, y que, según los expertos, apunta a que seguirá creciendo las próximas temporadas.

Nosotros no podemos mantenernos ajenos a su despertar, y por eso en el último año su presencia ha crecido exponencialmente en nuestra web con artículos de interés como las 3 maniobras básicas, 6 Reglas de oro de seguridad para esquiar el backcountry y los 10 beneficios del esquí de travesía.

En esta ocasión, con la ayuda de Dynafit, vamos a hablaros del equipamiento necesario para la práctica del skimo y a daros algunos consejos básicos sobre cada uno de ellos.

Equipamiento para la práctica de skimo

Esquís de travesía

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Desde luego, poco íbamos a esquiar sin el elemento base de este deporte. Pero básicamente a lo que nos referimos es que hacen falta unos esquís específicos, no os servirán los de esquí alpino que se usan habitualmente en pistas. Porque su geometría es diferente, porque son bastante más ligeros, porque se tienen que poder poner pieles para los ascensos…

Por supuesto, también hay grandes diferencias dentro de los esquís de travesía así que, dependiendo de las preferencias de cada esquiador/a, si se decanta más por el ascenso o el descenso, deberá centrarse en unas u otras propiedades como la ligereza o la anchura del patín.

Para que podáis tenerlo como referencia, y si todavía no tenéis claras vuestras predilecciones, la solución intermedia sería un esquí todoterreno, con un patín de entre 80 y 95 mm, de peso moderado y unos 10 cm por debajo de la altura del esquiador.

Fijaciones para esquí de travesía

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Si ya habéis practicado esquí alpino sabréis que sus fijaciones no permiten “caminar” por la nieve. Por eso también hacen falta fijaciones específicas que den movilidad al talón.

Ahora bien, nada es tan sencillo, y es que hay 3 sistemas diferentes de fijaciones: con marco, con pasadores e híbridas.

Con las primeras, la bota se fija entre la puntera y el talón en un puente de unión, que se levanta con cada paso en el ascenso, y puede bloquearse para el descenso.

Con las fijaciones con pasadores la bota se fija al esquí mediante dos orificios en la puntera, llamados insertos, y los pasadores metálicos correspondientes en la parte delantera. La parte trasera de la fijación permanece en el esquí y la bota se mueve con libertad.

Como su nombre indica, las fijaciones híbridas son una combinación de los pasadores con una talonera alpina. Sin embargo, en la actualidad, más del 70 % de las fijaciones para esquí de travesía que se venden en la actualidad funcionan con el sistema de pasadores.

Botas de esquí de travesía

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Aunque pueden ser muy parecidas, especialmente las más cercanas al freeride, es bastante evidente que avanzar y subir con las de alpino es un suplicio y prácticamente imposible.

Por eso, aunque se parezcan, no son iguales. Y la primera gran diferencia es que las de esquí de travesía cuentan con un mecanismo que permite cambiar entre modo paseo y esquí (ascenso y descenso). En el primer modo la bota ofrece libertad de movimiento facilitando el avance y la subida. Para afrontar el descenso, el mecanismo de cierra y la bota queda fija y sujeta bien el pie.

Pero todo eso es muy general y, tal y como pasa con los esquís, hay diferentes tipos de botas, más encaminadas hacia el ascenso (botas mucho más ligeras y flexibles) o el descenso (ofrecen mayor sujeción y estabilidad).

En este caso también es muy importante tener en cuenta que deben ser compatibles con las fijaciones pues no todas son compatibles con cualquier tipo de fijación.

Pieles para avanzar

Otro elemento imprescindible pues, sin las pieles, no avanzaríamos por la montaña ya que es lo que evita que nos deslicemos hacia atrás, a la vez que nos permite deslizar sin resistencia hacia adelante.

Estas se pegan en la suela de los esquís y, además de la capa adhesiva, para fijarlas también se pueden colocar ganchos, clips o bridas delante y detrás del esquí.

Lo que es muy importante es que la piel tape por completo la suela pero dejando los cantos al aire. Para asegurar este punto, lo mejor es comprar los esquís y las pieles juntos.

En cuanto al material de fabricación, suelen ser de lana mohair, de cabra de Angora, una mezcla de mohair y fibras sintéticas o 100% sintéticas.

Bastones

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Pues sí, en el esquí de travesía los bastones también son imprescindibles si queréis avanzar algo más que unos pocos metros antes de acabar cansados (¡y eso en plano!).

Ahora bien, en este caso suelen ser más ligeros y también más largos que los empleados para el esquí alpino. Además, deben poder ajustarse en longitud pues, según la pendiente, necesitaremos ir variando el largo para seguir avanzando con comodidad y seguridad

También es muy importante que tengan un agarre cómodo y antideslizante, la roseta suele ser grande para cuando nos enfrentamos a nieves profundas y la punta tiene forma de garra para que se agarren bien en pasajes con rocas.

Ropa técnica

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Las condiciones de invierno en la montaña pueden ser muy crudas, pero incluso los días que parecen soleados son todo un reto.

Para empezar, la meteorología siempre es impredecible y, por mucho que hayan mejorado las previsiones, nunca podemos asegurar al 100% que el día no cambie. Por eso, es muy importante ir preparado para cualquier situación.

A esto hay que sumar que especialmente los ascensos son exigentes físicamente y nos hacen sudar, lo que puede suponer un gran problema para conservar una temperatura corporal adecuada si no llevamos la ropa adecuada.

Llevar ropa técnica no es un capricho, es una necesidad que puede evitar que enfermemos, que debamos abandonar nuestra ruta e incluso podría salvarnos de consecuencias más graves.

Para la práctica de skimo, lo ideal es vestir por capas. La prima capa debe ayudarnos a regular la temperatura de la mejor forma posible, sin dar demasiado calor, y que también ayuda a evacuar el sudor lo más rápido posible.

Encima, llevaríamos una capa intermedia que sea aislante y cálida, que completaríamos con una tercera capa exterior (ya sea hardshell o softshell) que nos proteja del viento y las inclemencias del tiempo, así como unos pantalones que cumplan las mismas funciones.

Equipo de seguridad imprescindible

El esquí de travesía implica adentrarse en la montaña fuera de la seguridad de pistas y, por lo tanto, conlleva más peligros, siendo el máximo enemigo del esquiador las avalanchas y los temporales.

Por eso es muy importante priorizar la seguridad y jamás lanzarse al backcountry a la ligera. En el artículo 6 Reglas de oro de seguridad para esquiar el backcountry hablamos a fondo de ello, pero no podíamos dejar de recordarlo.

En cuanto al material, pala, sonda, ARVA y un kit de primeros auxilios deben ir siempre con nosotros. Si partís de cero, en el mercado encontraréis varios kits que os proporcionarán todo lo necesario sin tener que ir comprando cada artículo por separado.

Otro material importante y de utilidad

Si el esquí de travesía tuviese un defecto -si lo es- sería que requiere mucho equipamiento y eso es algo que se nota a la espalda, en el tiempo dedicado a la preparación de una salida y también en el bolsillo.

Además del equipo básico que os acabamos de mencionar, hay otros extras que podríamos necesitar según el terreno en el que nos adentremos y la duración de la salida.

Para empezar, una buena mochila (que sea cómoda, transpirable en la espalda, con compartimentos separados para el material y con capacidad suficiente) es imprescindible.

Si nos vamos a encontrar con hielo, o condiciones complicadas, no podremos dejarnos los crampones. Y tampoco puede faltar el casco, gafas de sol (o máscara si las condiciones lo requieren), guantes, gorro o cinta, además de un mapa o una brújula por si las nuevas tecnologías nos fallan.

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