Dominadora del circuito femenino entre 1988 y 1992,  la austríaca Petra Kronberger es una de  las esquiadoras más completas de la historia, al formar parte del selecto cuadro de honor capaz de ganar pruebas en todas las disciplinas de la Copa del Mundo.

Un hito que comparte con las suecas Pernilla Wiberg y Anja Paerson, la croata Janica Kostelic, la eslovena Tina Maze y la norteamericana Lindsey Vonn.

Petra Kronberger dominó con autoridad el esquí alpino femenino el tiempo que compitió.

Pese a que su carrera tan solo duró seis temporadas completas, fue suficiente para ganar dos medallas de oro olímpicas, un Campeonato del Mundo, tres generales de la Copa del Mundo (1990, 1991 y 1992) y una en la disciplina de slalom (1991), además de obtener 16 victorias en el circuito mundial con un total de 35 podios.

Creció en un granja en plenos Alpes, en el pequeño pueblo de Pfarrwerfen, de dos mil habitantes, cerca de Salzburgo. La granja pertenecía a sus abuelos, pero sus padres aún vivían en ella mientras ahorraban para construir su propia casa.

De familia muy humilde, su padre, Heinrich Kronberger, conducía un camión de cemento, y su madre Waltraud limpiaba.

Su padre le enseñó a esquiar cuando tenía dos años y a los seis ganó su primera carrera. Cuando tenía diez años, un entrenador de desarrollo se fijó en ella y sugirió a sus padres que entrenara más en serio.

Aquello implicó trasladarse a una residencia en Bad Gastein, donde combinaba entrenamiento y formación académica. Aunque los Kronberger por fin lograron construir con sus propias manos la casa de sus sueños, a base de esfuerzo y ahorros, sus recursos seguían siendo escasos y pagar la cuota mensual de la academia de Petra se hacía muy complicado.

Sin embargo, como la madre explicaba, hicieron el esfuerzo porque “no queríamos llegar a lamentarnos algún día”. Petra Kronberger  no les defraudó.

Cuando se graduó, Kronberger, que dudaba de si iba a ser capaz de ganarse la vida como esquiadora, comenzó a trabajar a tiempo parcial como cajera de banco en el gran banco Raiffeisen –algo que continuó haciendo a lo largo de su carrera cuando tenía tiempo libre.

Leyenda Petra Kronberger

Poco antes de cumplir los dieciocho años ganó su primera carrera en el circuito de Copa de Europa y aquello fue el detonante.

Llevaba dos años pensando que no era buena, que nunca sería buena, que me había equivocado de profesión”, reconocía. Pero de repente todo encajó en su lugar y se convirtió en una máquina imparable.

Kronberger se estrenó en la Copa del Mundo la temporada 1987-1988 y, aunque no ganó ninguna carrera, sí logró su primer podio.

En la temporada 1988-1989 consiguió su primera carrera en Copa del Mundo, un descenso en Panorama (USA) y, desde entonces, su trayectoria fue extraordinaria.

Tras recuperarse de una grave lesión de rodilla, su momento más glorioso llegó con los JJ.OO. de Alberville ‘92, donde logró dos oros, en las disciplinas de slalom y la combinada. Fue cuarta en el Super-G y quinta en el slalom gigante.

Petra Kronberger se convirtió enseguida en una heroína en Austria, ya que desde los años setenta, con Annemarie Moser-Pröll, el equipo suizo había dominado el esquí alpino femenino para frustración de los fans austríacos.

Kronberger rompió la hegemonía suiza y aquello la encumbró. Se retiró en 1992 para sorpresa de todo el mundo.

Una carrera corta pero fructuosa que será recordada como una de las más brillantes de la historia del esquí femenino.

Estudió literatura alemana e historia del arte y se convirtió más tarde en profesora. Se estableció en Salzburgo, donde trabajó en la educación y las artes, tanto en el Museo de Salzburgo como en el castillo de Hohensalzburg.

En 1996 fue condecorada con la medalla al mérito por los servicios prestados a la República de Austria. Su personalidad, su humildad y carácter afable fueron tan conocidos y apreciados en Austria como sus éxitos deportivos. Incluso después de convertirse en rica y famosa, seguía montando en su bicicleta por su Pfarrwerfen natal.