Salomon fue pionera en la personalización de botas de esquí mediante termoformado, un sistema que ha evolucionado y perfeccionado con los años hasta alcanzar la customización total, tanto en el interior como en el exterior de las botas.
Texto: Curro Bultó
Fotos: David Ledesma

En 1977, Salomon tomaba una decisión trascendental para su futuro. La marca, especializada hasta entonces en fijaciones, encargaba a su Departamento de I+D en Cesardes (Francia) el desarrollo de una bota de esquí. Dos años más tarde llegaba a las tiendas la SX90, cuyo concepto de entrada posterior pondría patas arriba el mercado. Han pasado 37 años y Salomon es hoy líder mundial en botas. Casi cuatro décadas en las que no ha dejado de innovar y evolucionar, hasta el punto de que en su actual gama poco queda de aquel primer modelo de aspecto revolucionario que se cerraba con un único gancho en la caña y dos bloqueadores internos en el talón y el empeine, respectivamente.
Desde el primer momento, el ajuste a las necesidades individuales de cada esquiador ha sido una de las prioridades de Salomon. De hecho, la firma francesa fue pionera en la tecnología de customización por termoformado, desarrollando en 1996 el primer botín personalizable mediante calor. La técnica es fácil de entender: se utilizan materiales que, cuando se les aplica calor, se reblandecen y son altamente moldeables, pero conservan la forma al enfriarse. En la actualidad esta tecnología está disponible, no sólo en los botines sino también en el exterior, en la carcasa. Se trata del Custom Fit y el Custom Shell, respectivamente.

La última generación Custom

La tecnología Custom Fit ha evolucionado mucho desde aquel primer botín de mediados de los noventa y actualmente está disponible en toda la gama, abarcando desde la competición hasta la iniciación con modelos en los que se personaliza sólo la zona de tobillos y otros que son moldeables en su totalidad. En cuanto a la carcasa, la evolución ha sido todavía mayor. La primera bota Custom Shell de 1998 sólo se podía customizar en la zona de los metatarsos, en el lateral exterior de la bota, mientras que en la última versión 360º CS toda la carcasa es termoformable. La clave está en el plástico utilizado: Kaprolene, un material patentado originario del mundo médico, con una elevada capacidad de deformación cuando se calienta hasta 80ºC y que, al contrario que el poliuretano convencional, no recupera su forma original al enfriarse. Un detalle importante es que la base de la bota (suela, puntera y talonera) sigue siendo de poliuretano, de manera que esta parte no se deforma durante la customización y conserva su imprescindible forma original.

¿Tienes 20+20 minutos?

Cuarenta minutos. Éste es el tiempo que necesitarás para moldear completamente tus botas -tanto el botín como la carcasa- y que queden listas para esquiar. Un proceso sencillo que no requiere ninguna preparación especial y que se realiza en dos fases: primero la carcasa y posteriormente el botín. Todo empezará, evidentemente, con la elección del modelo que encaje con nuestro perfil esquiador. Talla, horma, dureza, categoría y -por supuesto- precio son los parámetros a tener en cuenta. Nosotros elegimos una X-Max 130, una bota de altas prestaciones que nos permitiría apreciar mejor la efectividad del programa Salomon Custom. Empezamos calzándonos la bota tal y como sale de la caja. Como suele ocurrir con las botas de la marca, la sensación es muy buena; pero noto los habituales puntos de presión que mis castigados pies de esquiador con muchas temporadas a cuestas padecen en cualquier bota que no esté completamente personalizada para mí. El boot fitter (¡recuerda ponerte en manos de un especialista!) extraerá el botín e introducirá las carcasas en el horno a 100ºC durante 10 minutos, donde veremos cómo, poco a poco, el plástico se va abriendo a medida que toma temperatura. Pasado este tiempo colocará de nuevo los botines y, con nuestros calcetines de esquiar puestos, nos calzaremos las botas y las cerraremos al mínimo. Toca entonces permanecer cuatro minutos quietos, mientras se completa la customización de la carcasa. A continuación se colocan los Cool Pads envolviendo la bota, unas fundas a bajo cero (salen de una nevera a -20ºC) que, durante 6 minutos, enfriarán la carcasa fijando la personalización.
Ahora toca trabajar el interior. El especialista inicia el proceso Custom Fit colocando las botas 10 minutos en la máquina calefactora, que insufla aire caliente en el interior del botín hasta elevar su temperatura a 70ºC. Pasado este tiempo nos colocaremos de nuevo las botas, igualmente con los calcetines de esquiar, que se notan bien calentitas pero no queman. Las cerraremos de nuevo al mínimo y esperaremos otros diez minutos, de pie y sin movernos demasiado, mientras el material termoformable va tomando la forma de nuestros pies. Cuarenta minutos después de empezar el proceso, las botas estarán listas para esquiar. Es muy aconsejable completar la customización con unas plantillas personalizables, que nos haremos antes de preparar el botín. Es el accesorio idóneo para que nuestras botas sean un preciso molde de nuestros pies.

Sobre la nieve
Llega la hora de la verdad. ¿Funciona el programa Custom de Salomon? Sí, funciona. La sensación al calzarme las botas es muy diferente a la que tuve antes de personalizarlas. Los puntos de presión han desaparecido y el pie se nota bien recogido, pero confortable. Acostumbrado a mis botas, en las que priorizo la sujeción ante todo, caminando hacia el remonte me siento sorprendentemente cómodo y tengo la duda de si, cuando me cierre los ganchos para empezar a esquiar, tendré suficiente sujeción. Mis temores desaparecen en los primeros virajes de la primera bajada. Con los ganchos y la cinta superior bien apretados, la bota transmite nuestras órdenes con total precisión,
pero con un nivel de confort al que no estoy habituado. Compruebo que el termoformado sólo ha cedido espacio en aquellos puntos que el pie lo necesitaba, conservando su volumen allá donde el ajuste ya era correcto. Los apoyos son francos y fiables e incluso no echo de menos la plantilla personalizada, pues para evaluar de forma más objetiva el Programa Custom, hemos mantenido la original. A medida que pasa el día diría que, incluso, el ajuste mejora y el botín acaba de copiar la forma de los pies. Habituado a aflojarme los ganchos al acabar cada bajada por exceso de presión, me tomo la licencia de dejarlos cerrados en el telesilla sin consecuencias negativas, una experiencia nueva para mí…
Al quitarme las botas al acabar el día la sensación es de bienestar. Mis pies están inusualmente descansados y a punto para el día siguiente. El Custom Fit y el Custom Shell ponen al alcance de todos los esquiadores un nivel de personalización próximo al de los corredores de élite, pero con la diferencia de que es muy sencillo de realizar, no tiene sobrecoste y, gracias a las bondades del Kaprolene, se puede repetir tantas veces como se desee.