Aquellos que tengáis buena memoria, quizá aún recordéis nuestro artículo de técnica con el titular de “el esquí exterior manda”, en clara alusión a que una vez iniciado un viraje, es el esquí exterior el que gobierna la situación. “Vale, pero entonces, ¿qué hacemos con el esquí interior?”. Ésta es una pregunta que mis alumnos me hacen con frecuencia. Y es que en la mayoría de las ocasiones, cuando hablamos de una curva, el papel protagonista se lo lleva el esquí exterior, con lo que se abandona un poco la importancia que tiene el trabajo de la pierna interior.

La famosa revolución del carving –de la que todavía se habla tanto– introdujo importantes cambios en la técnica del esquí alpino, fomentando la separación extrema de los pies y la utilización de las piernas por igual a la hora de buscar sensaciones sobre los cantos. Con los años se ha visto que algunos gestos se habían exagerado en exceso y se han corregido para llevarlos a valores menos forzados. Es el caso del protagonismo de una y otra pierna. Vamos a ver qué hay que hacer y qué no hay que hacer con el esquí interior.

Correcto

Carga adecuada en el esquí interior

Para que el esquí exterior trabaje correctamente, y en consecuencia también el interior, tenemos que activar ciertos movimientos y por lo tanto adoptar unas posiciones determinadas durante la curva que nos dan la estabilidad necesaria. En todo caso, lo que nos debe quedar claro es que a lo largo del viraje la pierna interior tiene un trabajo mínimo, de acompañamiento y de estabilidad; no debemos darle más carga de la que naturalmente tiene por su propio peso. Es decir, tenemos que apoyar la pierna interior en el suelo, pero nosotros no nos tenemos que apoyar en ella.

Incorrecto

¿Os suena la imagen que veis abajo? Aunque la posición parezca exagerada, el carving ha llevado a muchos a esquiar así. Vemos cómo David busca la conducción de la curva a través de una excesiva inclinación de la rodilla interior hacia el interior del viraje. Una actitud incorrecta, ya que la conducción la debe de marcar siempre el esquí exterior (además de ser un tema que está sobre la mesa en la Federación Internacional de Esquí por ser una de las causas principales de lesión de rodilla de hoy en día).

Otro fallo habitual mediante el cual se da demasiada importancia al esquí interior. Fijaos como esta vez David, en la foto inferior, busca la conducción sólo por inclinación del cuerpo. Esto hace que su centro de gravedad se desplace en exceso hacia el interior del viraje y cargue otra vez demasiado peso sobre la pierna que no toca. ¡Recordemos que el esquí que dirige la curva es el de fuera!

Para finalizar, abajo os mostramos otro error muy común. Consiste en buscar la conducción del final de viraje tirando del brazo exterior hacia delante (¿Cuántos os sentís identificados con este gesto?). Esta posición provoca una rotación del eje superior del tronco hacia el interior del viraje, que tiene el mismo efecto que los dos anteriores y nos lleva otra vez a cargar demasiado el esquí interior.

Consejo

Para poder repartir bien las presiones en los pies deberíamos tener en cuenta la separación de las piernas, como ya hemos comentado en diversas ocasiones. Os recomiendo que reviséis vuestra posición habitualmente, algo que podemos hacer en cualquier momento y no sólo esquiando. Estando de pie debemos adoptar una posición natural, en la que la articulación del fémur en la cadera quede sobre la vertical de su respectivo pie. No os sorprenda si la separación es inferior a la que considerabais correcta. ¡Si separamos mucho los pies, las fuerzas se dispersan!

Texto: Dani Maza, demostrador de esquí.
Esquiador: David Abajo, demostrador de esquí.
Fotos: Jesús Andrés Fernández