¿Inclinación? ¿angulación? Si tienes claro que no hablamos de geometría elemental sino de dos conceptos fundamentales en la técnica del esquí, vas bien encaminado. Si además sabes aplicarlos correctamente sobre la nieve, entonces eres un buen esquiador o estás en proceso de serlo. La inclinación y la angulación son dos herramientas que se utilizan en diferentes momentos del viraje, que se complementan y que tienen un objetivo común: darle dirección al esquí exterior. La clave está en entenderlas, en diferenciarlas y, finalmente, en saber combinarlas. Vamos a empezar por el principio: dándoles una sencilla definición para aclarar conceptos. Esto siempre vendrá bien para empezar con buen pie.

LA INCLINACIÓN

La inclinación es un parámetro que viene marcado por la velocidad, el radio de la curva y la pendiente. En un viraje muy abierto a baja velocidad, nuestro cuerpo se mantendrá en una posición muy vertical, mientras que en un agresivo viraje de slalom gigante nos inclinaremos hasta rozar con la mano en la nieve.

Técnica de esquí: la inclinación y la angulación

En esta imagen estática, David se juega el físico para explicarnos gráficamente que la inclinación es el ángulo que forma el esquiador con el terreno durante la ejecución de un viraje. La inclinación está directamente relacionada con la velocidad del propio esquiador y con el radio de la curva que trazamos. Su función es contrarrestar la fuerza centrífuga que nos tira hacia el exterior del viraje.

LA ANGULACIÓN

La angulación, por su parte, podríamos decir que es la ‘regulación fina’ de la inclinación. Una vez que hemos entrado en la curva y alcanzado la inclinación que corresponde al radio que trazamos y a la velocidad que llevamos, el uso lateral de las distintas articulaciones del cuerpo nos permite optimizar los apoyos y dominar la trayectoria.

 

Técnica de esquí: la inclinación y la angulación2

En esta segunda foto, nuestro demostrador sacrifica su prestigio para mostrarnos que la angulación es la curvatura lateral (con forma de coma) que conseguimos al angular las diversas articulaciones del cuerpo. La angulación regula la inclinación del esquiador y está relacionada con la pendiente y también con la velocidad.

LA EVOLUCIÓN

Con la inclinación y la angulación regulamos el inicio y el final del viraje. La inclinación se utiliza en el inicio de éste, para buscar el canto del esquí exterior lo antes posible y así darle dirección al mismo. Aquí vemos cómo David se anticipa, buscando el máximo de inclinación posible justo al comenzar el viraje. Es éste un gesto que define mucho al esquiador, una acción que buscamos ejecutar lo antes posible, lo que implica lanzarse -literalmente- de cabeza a la pendiente… ¡y eso, señores, da mucho respeto! Cada uno adaptará el momento según su actitud ante la curva (¡y ante la vida!).

Técnica de esquí: la inclinación y la angulación 3

La angulación, sin embargo, se utiliza en la fase final del viraje. Aparece en el momento de rebasar la línea de máxima pendiente, justo cuando el esquí exterior necesita afianzar el apoyo y dirigir con precisión la trayectoria. La angulación no sustituye a la inclinación que llevamos; se combina con ella y se aplica de manera gradual y progresiva según la necesitemos. Las circunstancias de la curva hacen que tengamos que adaptar la angulación, dándole la importancia justa y necesaria a cada gesto. Esta dosificación es clave, pues cuanto más finos y graduales seamos con nuestros movimientos, ¡más efectiva y elegante será nuestra forma de esquiar! Además de evitar muchas caídas por falta de apoyo en el susodicho esquí exterior.

CONCLUSIÓN

La clave de la inclinación y la angulación es saber controlarlas; trabajarlas por separado para luego poder combinarlas. Esto es en realidad lo complicado: coordinarlas, dosificarlas, no excedernos ¡pero tampoco quedarnos cortos! Alcanzar el equilibrio en su uso implica mantenerse muy despierto y vivo durante toda la curva, sin dejar de prestar atención. Si nos encontramos parados en mitad de un viraje, es bien porque no estamos inclinando, bien porque no estamos angulando. ¡Simplemente nos estamos quedando dormidos! Hay que mantener una actitud proactiva, de ahí que el carácter de cada uno influya mucho en nuestro estilo y forma de esquiar.

Texto: Dani Maza, demostrador de esquí.
Esquiador: David Abajo, demostrador de esquí.
Fotos: Jesús Andrés Fernández