La evolución del material, las nuevas geometrías de los esquís y la manera de trabajar las pistas, ahora mucho más amplias y lisas, han hecho que nuestro deporte, además de crecer en popularidad, sea más fácil que nunca. Pero cuidado, eso no significa esquíen solos. Pese a todos los avances, controlar la conducción de los esquís es primordial para asegurarnos de llegar sanos y salvos a la base.

El esquí no es sólo desplazarnos de un lado a otro buscando simplemente la velocidad, sin importar mucho lo que ocurra bajo nuestros pies. El verdadero disfrute está en las curvas, su conducción, decidir y trazar nuestra propia trayectoria, buscar esa velocidad dentro de los virajes y ejecutarlos con precisión.

Sentir cómo los esquís parecen estar vivos, transmitiéndote una serie de reacciones que hacen del dominio de la técnica un veneno que necesitas cada vez más.

Hoy queremos plantearos una situación con la que algunos os veréis identificados y otros quizá no. El análisis de la conducción de los esquís y la manera de corregirla, nos ayudará a todos a entender que siempre debemos dirigir los esquís, sin que ellos nos dirijan a nosotros. Por eso os preguntamos: ¿conduces o… te conducen?

Te conducen

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En la fotografía superior podéis apreciar una situación de final de curva, muy típica, en la que hay un claro problema de conducción. El viraje aquí está fuera de control, no hay más que fijarse en que el esquí exterior está… ¡apuntando a China!

En este caso, son los esquís los que dirigen a Bea y no Bea a los esquís. Debido al exceso de rotación que lleva nuestra demostradora, su cuerpo descansa sobre el esquí interior dejando libre de apoyo el exterior, sin ningún tipo de presión. Y por ello se le escapa pendiente abajo.

La curva terminará cuando Bea consiga controlar la situación ¡y no cuando ella decida! La consecuencia es que así las sensaciones poco tienen que ver con el disfrute, sino más bien con la supervivencia.

Conduces

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Como podéis ver en esta fotografía… ¡Esto ya es otra cosa! Aunque la velocidad sea la misma, se ve a simple vista que aquí Bea va en una situación de control, gobernando la curva. Está conduciendo el viraje, de manera que lo acabará cuando ella decida y no al revés, como ocurre en la primera foto.

Esto se debe a que su posición de final de viraje es idónea. Ya no existe ese exceso de rotación, sino todo lo contrario: Bea va contrarrotada y angulada y esto le permite mandar todas las fuerzas sobre el esquí exterior, terminando así con facilidad y control la curva.

Sobra decir que las sensaciones respecto de la anterior situación serán mucho más amigables y apreciables.

Cómo mejorar la técnica de conducción de los esquís

Los dos ejercicios que proponemos a continuación nos ayudaran a corregir fallos en la conducción, obligándonos a incidir sobre el esquí exterior.

Tenemos que esforzarnos en sentir el esquí, buscar nuevas posiciones, nuevos movimientos que nos ayuden a evolucionar y entender qué es lo que ocurre. ¡Si lo hacemos siempre igual, ocurrirá siempre lo mismo! Y de lo que se trata es que aprendamos a conducir, a dirigir los esquís a nuestro antojo.

Con que le dediquéis unas pocas bajadas haciendo estos dos ejercicios, veréis que enseguida se notan cosas diferentes. Eso significará que algo estáis cambiando… ¡ése es el camino!

Ejercicio 1

En este caso se trata de hacer toda la fase final de la curva únicamente sobre el esquí exterior, levantando ligeramente el interior y cruzándolo tal y como se aprecia en la siguiente foto. Esto nos ayudará a mantener la posición deseada.

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Ocurre que no podremos levantar el esquí interior si nuestro cuerpo no está debidamente colocado en una correcta posición de contrarrotación y angulación.

Este ejercicio nos ayudará a centrar el trabajo sobre el esquí exterior, que es precisamente la sensación que debemos buscar para terminar bien un viraje. ¡Y además es divertido!

Ejercicio 2

Aquí tenemos la clásica posición de derrape, en la que deslizamos en la línea de máxima pendiente -hacia abajo- en una posición de extrema contrarrotación, como se puede apreciar en la foto inferior.

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El objetivo de este trabajo es romper el eje de las caderas, que habitualmente tenemos bloqueado, y obligarnos así a perfeccionar el movimiento de contrarrotación y  ver cómo afecta positivamente a controlar el esquí exterior.

Este ejercicio nos ayuda a entender adónde debe apuntar nuestro cuerpo en un final de viraje. Lo correcto -tal y como vemos en las fotos- es buscar la pendiente, tanto con la mirada como con los ejes de hombros y caderas. Es lo que buscamos con este ejercicio, llevándolo al extremo.

Además, el derrape es un recurso que todo esquiador debe tener en sus archivos, pues nos va muy bien en situaciones de pasos estrechos donde no podemos girar.

Os invito a que practiquéis ambos ejercicios. Además de ser muy útiles para mejorar la técnica de conducción de esquís, ¡son muy divertidos!

Texto: Dani Maza, demostrador de Esquí
Esquiador: Bea Arceredillo, demostradora de Esquí
Fotos: Jesús Andrés Fernández