Cierre perimetral: Una normalidad de lo más anormal
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Cierre perimetral: Una normalidad de lo más anormal

Ya está, ya hemos superado la primera parte de las Navidades. El cierre perimetral de la Cerdanya y el Ripollès ha marcado absolutamente las cosas y ha provocado que durante estas fiestas no haya casi nadie esquiando en las estaciones de estas comarcas. Una tragedia en toda regla a nivel económico, de la que más adelante veremos las consecuencias, seguro. Pero a nivel de esquí, los que hemos tenido la posibilidad de esquiar estos días, hemos disfrutado de lo lindo, con una nieve espectacular, especialmente a partir del día de Navidad. Y claro, con unas pistas completamente vacías.

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¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Bueno, digamos que el inicio de la temporada fue más o menos normal. No se podía subir a esquiar en fin de semana, pero abrieron un lunes y allí estuvimos. Era 14 de diciembre y quedaba nada para Navidad. Si no cambiaban las cosas, malo. Pero cambiaron. De repente, el viernes avisaron de que a partir del lunes 21 dejaban subir a los que iban a instalarse fuera y así hicimos muchos.

La gran mayoría de clubs aprovecharon también la noticia de que dejaban subir para empezar con los entrenamientos y las clases. Este año había mucha incertidumbre a la hora de ver qué se podría hacer y si esquiaríamos o no. Por ello, y no éramos los únicos, teníamos muchas dudas sobre si contratar los cursos de los niños y el de masters. Siendo un poco coherentes con lo que publiqué en su día sobre los descapotables, gas a fondo y como si fuera un año normal, que hoy esquiamos y mañana, quién sabe.

Era 21 de diciembre y las fiestas navideñas pintaban muy bien. Pero si un lunes 21 podíamos esquiar al día siguiente se cerró la Cerdanya y el Ripollés a cal y canto y ya nadie podía entrar ni salir sin algún motivo justificado. Pero claro, los que estábamos allí podíamos seguir esquiando. Y tal como están las cosas, no íbamos a desperdiciarlo. No era momento de pensar si tocaba irse o no. Se trata de cumplir las normas y las estábamos cumpliendo.

Del 21 al 24 ya se sabe, hay siempre muy poca gente esquiando. Y es este caso tampoco fue excepción. Aunque el hecho de tener clubs entrenando hacía que se viera algo de gente esquiando por pistas.  Pero el drama total se ha vivido entre el 27 y el 31 de diciembre, fechas en las que habitualmente hay muchísima gente esquiando pero que, en cambio, este año, debido a que muy pocos han podido subir, el aspecto de las pistas, en algunos momentos era desolador (en términos económicos, claro).

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Masella cierre perimetral

Entre los que ya estaban y los federados, ha ido subiendo algo de gente, pero que no ha servido para paliar el problema. Había un estado de normalidad a nivel de  clubs, pero poca cosa más. Porque se podría decir que han sido prácticamente los únicos que se han visto por La Molina y Masella. Una anormalidad total. Muy poca gente, los bares y restaurantes de La Molina cerrados, los de Masella solo con take away. Y todo ello coincidiendo con unas temperaturas muy bajas.

 

Y a nivel de desplazamientos, hay que pellizcarse cada vez que coges el coche para recordar en los días que estamos. Aquellos desplazamientos por las tardes en los que se podían llegar a hacer colas han pasado a ser como si fuera entre semana. Las únicas retenciones, las que ocasionan los controles de los Mossos de Esquadra, que se ponen en la rotonda de acceso a Bourgmadame y Llívia. Y hablamos de no más de cinco coches.

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Cerdaña cierre perimetral

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Esta es la imagen que presentaba la carretera N260 entre Puigcerdá y Queixans, normalmente muy concurrida en estas fechas

 

Y si aquí estamos así, para colmo del sector, en la cara norte, nevando sin parar. Esa situación que nos encanta a unos pocos pero que no ayuda a vender forfaits. Y es que a perro flaco, todo son pulgas.

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Y por fin, llegó el 2021. Si todos queríamos salir corriendo del 2020, ha sido entrar en el 2021 y nada ha cambiado. Bueno, sí, ha cambiado a peor tras las fiestas y el desmadre de los contagios.

Masella 1 de enero

Si había poca gente estos días, el día 1 de enero la imagen era de mucha pena. Pistas completamente vacías.

 

¿Y el esquí, qué tal?

Si eres de los que no has podido subir, quizás no es buena idea que sigas leyendo. Porque a nivel de esquí, la verdad es que está siendo un lujo poder esquiar estos días. Empezó haciendo mucho calor, hasta demasiado, pero desde Navidad hace bastante frío y la nieve está de escándalo. Y como pasan pocos esquiadores, aguanta perfectamente.

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Ha habido días en familia, con amigos y, por supuesto, alguna bajada solo. Hemos esquiado como si no hubiera un mañana, porque realmente estamos en una situación en la que sabes que esquías hoy y poca cosa más.

Y entre tanta situación extraña, también los masters del CANM-C hemos podido empezar a entrenar. Esta temporada tenía un poco de miedo de que nos apuntáramos pocos. Y otro temor que me entra siempre, que no siga nuestro entrenador.  Pero una vez más, la teoría del descapotable… Los masters seguimos a muerte y Manel, nuestro entrenador, también. Y es que esta es, sin duda, la mejor inversión que he hecho en esquí en los últimos años.

 

Uno de los primeros días pudimos hacer una clase conjunta con Judith (de los masters del Pas) y Manel, un lujazo

 

 

Ya hemos podido hacer seis días de entreno. Y para sorpresa, ¡se han apuntado dos nuevos corredores! Bienvenidos, Pep y Guillem. Ojo con el equipazo que está saliendo. Hay buena materia prima y el director sabe cómo hacer para que no desafinemos. Se está empeñando en meternos la cadera en su sitio y ¡poco a poco se van viendo resultados!

 

¿Y ahora qué?

Pues mientras estoy escribiendo estas líneas y veíamos el final del túnel con la llegada de Reyes y el final del cierre perimetral, llegan muy malas noticias para el sector. A partir del día 7 de enero, el Procicat ha impuesto nuevas medidas, entre las que destaca el confinamiento municipal, por lo que volvemos a la situación que teníamos antes de que abrieran las estaciones, en la que es prácticamente imposible desplazarse a esquiar a no ser que te encuentres en el municipio de la estación.

Si la cosa estaba mal con el cierre perimetral, esto acaba de ser la puntilla para un sector que va muy tocado por toda esta situación. En fin, son 10 días, pero tras una Navidad perdida, solo falta eso. En fin, muchos ánimos a la gente de la nieve porque desde luego que los necesitan.

No sé qué pasará con lo que queda de temporada, pero lo que parece claro es que está condenada a ser una auténtica montaña rusa.

 

https://solonieve.es/blogs/its-a-powder-day/descapotables-y-esqui-en-pandemia/

 

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2 comentarios en «Cierre perimetral: Una normalidad de lo más anormal»

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