Valgrande-Pajares, encanto astur
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Valgrande-Pajares, encanto astur

Los secretos de Valgrande-Pajares

Por Ángel González de Lena (Dtor. de la escuela de esquí de Valgrande-Pajares)

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0005 DSC6198La estación invernal de Valgrande-Pajares nace como tal en 1954, con la puesta en marcha del telesquí de la Cerra, aunque hay constancia gráfica de esquiadores ocasionales desde la primera década del siglo XX -don Ramón Menéndez Pidal figura entre aquellos pioneros-. Desde entonces, el centro ha vivido un largo, lento y en ocasiones penoso proceso de modernización. Actualmente, el área esquiable se centra básicamente en la zona de Brañillín, que pide con urgencia una ampliación para no quedarse atrás.

Por más que sus características la hacen un centro ideal para familias, sus pistas son exigentes, como corresponde a una estación que nació con vocación deportiva (es dicho tradicional que quien esquía en Pajares, esquía en cualquier parte). Aun así, algunas de sus pistas se han suavizado y hay para todos los gustos y niveles. Situados en el Cueto Negro, cima de la estación, gozamos de una extraordinaria panorámica: al norte, el impresionante macizo de Ubiña, la zona central de Asturias e incluso podemos intuir la línea de la costa cantábrica. Hacia el sureste, el amplio valle de la Tercia y sus pueblos. Hacia el este, los picos Cellón y Brañacaballo y el macizo oriental de la Cordillera Cantábrica, hasta que nuestra vista se pierde en los Picos de Europa. Hacia el oeste, la extraordinaria belleza de la Babia leonesa.

0007 DSC6245De la misma cima parte una pista excelente para quienes salen del llano y se enfrentan por primera vez a la pendiente; con una inclinación media del 18 %, La Hoya de Cueto Negro -la Hoyina, como se conoce popularmente- tiene, además, un telesilla biplaza a su servicio. Si nuestra preferencia son las pistas exigentes, saldríamos hacia la izquierda, cruzando el ventisquero de la Hoyina, en dirección a la pista del Tubo, estadio de competición homologado. Otra opción sería la clásica del Valle del Sol, con sus tres muros, el primero de ellos de fuerte pendiente, pero suficientemente ancho como para esquiar con cierta comodidad; al final de este y antes de entrar en el segundo muro, más suave, podemos desviarnos a la derecha y seguir el camino que conduce a Fuente la Reina, con su pala de orientación norte, buena pendiente y, probablemente, la mejor nieve de la estación. Si descartamos esta opción, seguiríamos por el segundo y tercer muro, hasta el telesilla Valle del Sol, que nos subiría de nuevo al Cueto Negro. También podemos seguir por los Pasos Martinelli y salir, por La Hoya del Brañillín, a la base de la estación; otra posibilidad consiste en tomar, a la entrada de los Pasos, el telesquí de Fuente la Reina y descender hacia la izquierda por la pista del Vallón, con sus tubos y saltos, para salir por la pista del Arroyo a la base.

Si nuestra preferencia es un esquí más relajado, accederíamos a Valle del Sol desde La Hoyina, lo que nos evitaría el primer muro; si optamos por la clásica, a Peña Negra y a Valle del Sol II.

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