La mayoría de los mortales esquían sibre nieve, más o menos compactada, después están los que lo hacen sobre las piedras de una tartera e incluso los que deslizan sus tablas sobre la arena de las dunas, pero después hay un reducido grupo de atrevidos, como Marco Tomasello y Simone Braconi que disfrutan triturando la ceniza del volcán Etna, Sicilia, a su paso.